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análisis

Tendencias internacionales en impuestos

Se esperan muchos cambios en diferentes países para afrontar lo que en materia tributaria propone Estados Unidos. Esta situación debe comenzar a ser analizada seriamente desde la perspectiva colombiana, en donde nos encontramos en un escenario con altas tasas de impuesto de renta corporativo más un impuesto de dividendos, lo que nos genera grandes problemas de competitividad.

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marzo 26 de 2018
2018-03-26 08:39 p.m.
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Los sustanciales cambios que trae la reforma tributaria aprobada en Estados Unidos, a finales del año pasado, están llevando a que las compañías multinacionales repiensen su planeación tributaria y sus decisiones de inversión a nivel global. Dicha reforma trae medidas que favorecen la repatriación de capitales a Estados Unidos, como un impuesto transitorio y reducido (a tarifas de 8 o 15,5 por ciento) que se generará sobre las utilidades acumuladas fuera de dicho país hasta el 2017 (cuyo pago podrá hacerse en cuotas durante 8 años), y, en adelante, el no gravamen a los dividendos que decreten las compañías extranjeras a favor de sus accionistas que sean sociedades estadounidenses.

Por otro lado, Estados Unidos busca competir como un destino atractivo para la inversión, con medidas como la reducción del impuesto federal de renta del 35 al 21 por ciento (y que puede llegar a cerca del 13 por ciento para ciertas utilidades que se consideren derivadas de la exportación de intangibles), la posibilidad de deducir el 100 por ciento del valor de los activos productivos en el año de la adquisición, y la eliminación de un impuesto alternativo mínimo de renta para sociedades.

Se estima que las compañías estadounidenses tendrían más de 2,5 trillones de dólares en efectivo fuera de Estados Unidos, monto que, en buena parte, podría ser repatriado bajo la nueva normatividad. Se prevé que el efectivo repatriado podría llegar a ser utilizado en el pago de dividendos y recompra de acciones. Sin embargo, se está considerando que una parte importante se destinaría a fondear nuevas operaciones o inversiones, y a llevar a cabo adquisiciones y fusiones de compañías en el país norteamericano.

De hecho, múltiples compañías de las industrias de tecnología, manufacturera, e incluso la petrolera, han anunciado públicamente su intención de llevar a cabo importantes inversiones en Estados Unidos, motivadas en parte por el nuevo ambiente tributario.

Por supuesto, en un mundo altamente competitivo ya se ha comenzado a observar cómo otros países están considerando o adoptando medidas que buscan hacer contrapeso a los cambios que trae la reforma estadounidense.

Por ejemplo, en China (que tiene una tarifa de renta general del 25 por ciento) se ha emitido una normatividad que permite diferir el impuesto a los dividendos (por lo general 10 por ciento) si estos se reinvierten en ciertos proyectos o actividades en el país. Para estos efectos, la reinversión incluye el aporte al capital de una compañía existente o una nueva, así como la adquisición de acciones de ciertas empresas de un tercero. Como se observa, se trata de una medida que busca evitar que los capitales abandonen el país.

En Europa hay gran inquietud por los posibles efectos de la reforma tributaria de Estados Unidos, en especial porque en algunos de los países de este continente se concentra buena parte del efectivo que podría ser repatriado a Estados Unidos. Adicionalmente, las nuevas normas norteamericanas podrían desincentivar en el futuro tener estructuras o poseer intangibles en dichas jurisdicciones. Durante el proceso legislativo en Estados Unidos, la Unión Europea envió comunicaciones al Secretario del Tesoro norteamericano, señalando que la nueva normatividad podría generar una doble imposición, y que en algunos casos conllevaría una indebida discriminación de los países europeos, desconociendo las reglas de la Organización Mundial del Comercio. En la actualidad, los ministros de Finanzas de la Unión Europea han señalado que están revisando la normatividad finalmente emitida para determinar un plan de acción, posiblemente durante los próximos meses.

En Suramérica se puede observar el caso de Argentina, en donde a finales del 2017 se aprobó una reforma tributaria que disminuyó el impuesto sobre la renta de 35 a 30 por ciento para el 2018 y el 2019, y a 25 por ciento a partir del 2020. Igualmente, se estableció un impuesto a los dividendos que busca desincentivar la distribución de utilidades fuera de Argentina, puesto que si se decretan dividendos al exterior, la tributación combinada (impuesto de renta y de dividendos) llegaría a cerca del 35 por ciento que existía antes de la reforma.

Los anteriores son solo algunos de los primeros pasos que se están observando en diversas latitudes, pero se esperan muchos cambios en los diferentes países para afrontar lo que en materia tributaria propone la economía más grande del mundo. Esta situación debe comenzar a ser analizada seriamente desde la perspectiva colombiana, en donde nos encontramos en un escenario con altas tasas de impuesto de renta corporativo (37 por ciento para el 2018 y 33 por ciento a partir del 2019), más un impuesto de dividendos (5 por ciento), lo que nos genera grandes problemas de competitividad. Siendo así, corresponderá al nuevo gobierno determinar las medidas adecuadas para que el país pueda ser un destino atractivo para inversionistas del exterior ante la nueva realidad mundial.


Luis Orlando Sánchez
Socio de Impuestos Internacionales de EY.

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