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100 años de la Fundación Social

La misión básica de la Fundación consiste en contribuir con sus actividades a hacer frente a “las ca

Redacción Portafolio
POR:
Redacción Portafolio
marzo 08 de 2011
2011-03-08 11:16 p.m.

Hace 100 años fue creado el Círculo de Obreros como una entidad cuyo producto principal consistía en entregar crédito a personas de bajos ingresos que mantuviesen ahorro por cierto periodo. El Círculo de Obreros se convirtió en una caja de ahorros denominada la Caja Social, la cual a su vez se transformó en un banco comercial y hoy es el BCSC, la principal entidad de un grupo de empresas vinculadas a la Fundación Social.
Tuve el privilegio de hacer parte por un tiempo largo de varias juntas directivas de este grupo empresarial, lo cual me permitió conocer la filosofía básica que inspira su actividad, que es digna de resaltar con ocasión de estos 100 años.
La misión básica de la Fundación consiste en contribuir con sus actividades a hacer frente a “las causas estructurales de la pobreza”. La manera de lograr este objetivo consiste en tener simultáneamente actividades económicas, unas con fines comerciales y otras con una orientación social focalizada en proyectos localizados y evaluados cuidadosamente. Así las cosas, las empresas con propósito comercial deben ser al mismo tiempo rentables, de esta forma las actividades que realicen se canalicen en buena medida hacia segmentos de la población con menores ingresos, sin perder la filosofía social del grupo.
Por otra parte, las actividades sociales descartan una concepción asistencialista y se concentran en varias ciudades del país en actividades productivas localizadas en sectores de la población con muy bajo ingreso. La financiación de esta obra social se realiza con utilidades de las empresas productivas, las cuales deben tener también un crecimiento razonable conforme a las condiciones del mercado.
Es importante destacar esta modalidad de actividad social que busca un financiamiento sostenible y que es transitoria hasta que las comunidades en las que se opera tengan la capacidad por sí mismas de continuar el desarrollo de su actividad productiva. Esto exige que la obra social se realice en condiciones de eficiencia en la asignación de recursos.
La Fundación Social también tiene como parte importante de su filosofía lo que denomina “macroinflujo”, que consiste en tratar de impulsar en la sociedad modelos de actividad empresarial y de actividad social que sean replicables por la sociedad como un todo.
Un ejemplo notable de esta concepción del macroinflujo fue la manera como la misma fundación celebró sus 100 años de existencia convocando al alto Gobierno, a sus clientes, a sus funcionarios, a los empresarios y a sus amigos a dedicar un día de reflexión orientado por el profesor Michael E. Porter.
El profesor Porter, que es el inspirador de la teoría de la competitividad basada en clusters productivos, aprovechó la ocasión para desarrollar su concepto reciente denominado ‘valor compartido’, del cual puso como ejemplo significativo la actuación de la Fundación Social en su entorno.
La teoría convencional de creación de valor supone en este contexto que este debe generarse en los productos o servicios de las empresas que conforman un ‘clúster’, en los procesos de producción que se utilizan para obtenerlos y en los encadenamientos con otras empresas productivas, con el Gobierno y otros sectores en una ubicación específica para generar condiciones de competitividad.
El profesor Porter insiste en que la vieja concepción sobre la denominada Responsabilidad Social Empresarial (RSE) debe ser transcendida por lo que llama el Valor Compartido (VC). La RSE cuantifica lo que es obvio como valor social: los salarios que se pagan, los impuestos que se tributan y alguna actividad social adicional como suma total. En cambio, el VC tiene en cuenta, no sólo lo anterior, sino los encadenamientos que se logran en un clúster orientados hacia la generación de valor para la sociedad como un todo.
Teniendo la Fundación Social su actividad principal en el sector financiero, hacia el futuro cabe un amplio camino de reflexión sobre la manera como el sector en conjunto puede generar valor compartido, profundizando la presencia de los principales productos financieros en todos los segmentos de la población de una forma mucho más ambiciosa que lo que se ha logrado hasta el presente. Sin desconocer los avances de los últimos años en este campo, este es sin duda uno de los retos más importantes del crecimiento y de la equidad social en nuestro país.

LUIS ALBERTO ZULETA J.

Consultor empresar]al.

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