Alianzas público-privadas en la educación superior | Opinión | Portafolio
1 / 7
Contenidos vistos este mes
Disfrute de contenido ilimitado sin costo
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese
Ya completó los artículos del mes.
Sabemos que le gusta estar informado Disfrute de acceso ilimitado al contenido, boletines noticiosos y más beneficios sin costo.
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese Volver a la portada

Alianzas público-privadas en la educación superior

El aporte al Fondo de Sostenibilidad del crédito educativo del Icetex es una estrategia de responsab

Redacción Portafolio
POR:
Redacción Portafolio
marzo 31 de 2011
2011-03-31 06:06 a.m.

 

La vinculación de la empresa privada en la sostenibilidad del programa de crédito educativo se vislumbra como una poderosa decisión para el apalancamiento de recursos económicos con el propósito de financiar la educación superior de cientos de jóvenes colombianos que desean formarse en programas que el país requiere para su desarrollo.

El aporte al Fondo de Sostenibilidad del crédito educativo del Icetex es una estrategia de responsabilidad social en la que además de las universidades colombianas, empresas como Isagen, entre otras, se han vinculado, materializando así el discurso sobre las alianzas público-privado. Aunque son pocas las empresas privadas que se han sumado a proyectos de financiación de la educación superior a través del Icetex, es muy significativa su participación en la formación de los jóvenes con excelente calidad académica y que no cuentan con los recursos económicos para hacer realidad sus sueños de prepararse y retribuirle al país.

Además del Fondo de Sostenibilidad, 186 empresas públicas y privadas, el sector solidario y entes territoriales han aportado recursos para la administración de los mismos, apoyándose en la infraestructura y experiencia del Icetex. De ellos, 136 corresponden a cooperativas, 15 de empresas privadas y 45 a instituciones del sector público, a través de las cuales cofinanciamos la matrícula o sostenimiento de los estudiantes colombianos.

Ampliar la cobertura de la educación superior por medio del financiamiento sostenible de los jóvenes colombianos es una herramienta fundamental para reducir las desigualdades en el acceso y, de paso, contribuye al mejoramiento de la calidad de los programas. Los logros en materia de inclusión y equidad se evidencian en los últimos años al haber otorgado créditos y subsidios a más de 200.000 jóvenes de escasos recursos para estudios de pregrado, préstamo que les permitió graduarse y vincularse al sector productivo.

El 95% de nuestros beneficiarios residen en estratos 1, 2 ó 3. El 75% está registrados en los niveles 1 y 2 del Sisbén. Según la más reciente investigación que realizamos, el 77% de los egresados que estudiaron con crédito educativo del Icetex se encuentra cotizando al sistema general de seguridad social; porcentaje mayor al de la totalidad del sistema de educación superior, que se calcula en alrededor del 75%.

Es decir que no sólo estamos respondiendo con el mismo nivel de empleabilidad del sistema de educación general, sino que estamos contribuyendo a que ese nivel sea alcanzado por los jóvenes económica y socialmente vulnerables. Ahí radica la equidad del crédito educativo: en que el Estado interviene generando igualdad de oportunidades para los más pobres.

Los recursos que destinamos para financiar a estos estudiantes han sido mayoritariamente del Icetex y transferencias del Gobierno Nacional y, en un porcentaje menor, de los aliados estratégicos.

Recientemente el Gobierno apoyó la propuesta del Icetex de mejorar las condiciones del crédito educativo. Cuatro grandes decisiones se tomaron al respecto y hoy los estudiantes más pobres ven en el Instituto esa gran oportunidad de su vida, tasas reales a cero por ciento, largos plazos para el repago, subsidio de sostenimiento y eliminación de pagos en época de estudio, en créditos de pregrado en la línea Acces.

¿Y por qué lo hacemos así?

Porque la prosperidad sostenible del país sólo se logra a través de una mayor productividad, la cual requiere de la formación y cualificación del talento humano que responda a los retos de competitividad que el país se ha impuesto. Estas iniciativas redundarán en oportunidades de empleo e incrementarán las posibilidades para que los jóvenes más pobres puedan contribuir con sus buenas ideas y esfuerzo a la generación de valor para las empresas colombianas y, por qué no, del mundo.

En el indicador global de competitividad del Foro Económico Mundial del 2010, Colombia ocupó el puesto 68 entre 139 países, un escalafón por encima del obtenido en 2009. Una mejora apreciable, pero también un reto por seguir mejorando año tras año.

En su cuarto informe, la Comisión Privada de Competitividad manifiesta que dos de los ocho frentes de trabajo que el país debe asumir para lograr mejorar su indicador global son la educación de calidad y la bancarización, pues “para cerrar la brecha de productividad en el país se hace indispensable incrementar el acceso al crédito de una mayor proporción de la población y a unos menores costos”.

Por eso, un aspecto importante de nuestro modelo de gestión es el de la administración del riesgo. Para poder presentar estas cifras de beneficiarios de crédito y lograr los retos de competitividad de país, el Icetex no podría exigir a los jóvenes y a sus familias solidez financiera. Si lo hiciera así; si les exigiéramos los mismos requisitos que el sector financiero tradicional, ellos jamás habrían obtenido financiación educativa.

Y pese a esos esfuerzos, todavía un porcentaje de los usuarios de crédito educativo deserta de la educación superior. Para algunos de ellos, su situación económica o familiar es muy precaria. Los costos de sostenimiento les impiden algunas veces culminar sus estudios, y un beneficiario de crédito que no se gradúa no tiene las mismas opciones de emplearse con un mayor nivel de salario que sea suficiente para aumentar o siquiera mantener su nivel de vida, y además pagar el crédito. Por eso es que la deserción es nuestro enemigo a combatir, por las consecuencias que la deserción tiene para la autoestima de los jóvenes, el nivel de vida de las familias, así como la sostenibilidad del programa de crédito educativo y el desarrollo económico del país.

Teniendo en cuenta estas consideraciones, el Icetex diseñó y empezó a implementar desde el año pasado, con la participación muy activa de varias instituciones de educación superior, el modelo de atención integral al estudiante beneficiario de crédito educativo. Esta estrategia es la base para la sostenibilidad del programa de crédito educativo, ya que promueve la lucha contra la deserción de nuestros estudiantes y promueve la cultura financiera.

Con este modelo hacemos una propuesta de trabajo conjunto para lograr, al final de la cadena, la inserción al mercado laboral para nuestros beneficiarios; pero comenzando con una herramienta fundamental para el futuro del programa de crédito educativo: la constitución del Fondo de Sostenibilidad.

Este Fondo se estableció con un aporte del Icetex y de las instituciones de educación superior, y tiene por objeto atender la siniestralidad del crédito originada en estudiantes desertores del sistema, así como permitir al Icetex otorgar crédito educativo a jóvenes que tienen talento y disciplina que han aplicado en su desempeño durante la educación básica y media, de tal forma que nos permite predecir un excelente desempeño en la educación superior y su posterior vinculación al mercado laboral.

Quisiéramos que como hoy lo hacen varias empresas se vinculen otras, en alianza con instituciones de educación superior para implementar este y otros componentes del modelo de atención integral al beneficiario de crédito educativo que buscan acceso focalizado, o la financiación de acciones afirmativas para lograr la permanencia, graduación y primer empleo de nuestros beneficiarios.

El impacto del crédito educativo se ha venido recogiendo, en una serie maravillosa de testimonios de jóvenes que dentro de sus familias abren paso a la primera generación con acceso a la educación superior y hemos visto cómo sus vidas han cambiado. Con viviendas más dignas, gracias al aporte de recursos que el hijo técnico, tecnólogo o universitario hace para mejoras locales o incluso para adquirir su primera casa propia. jóvenes, hijos de trabajadores informales con bajos niveles de educación, ocupando puestos de responsabilidad en empresas serias, generando valor, buscando máxima rentabilidad y con el compromiso que ya quisiera uno ver en los muchachos que han crecido rodeados de comodidades y oportunidades.

El aporte que cualquiera haga para educar a un colombiano se verá ampliamente recompensado, no sólo por el retorno económico de la inversión, sino por el orgullo de poder decir que ha contribuido a mejorar la calidad de vida de toda una familia, de una nueva generación, del sector empresarial y, en fin, a la prosperidad de los colombianos.

MARTA LUCÍA VILLEGAS

PRESIDENTA DEL ICETEX.

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado