Editorial / El mensaje de Calgary | Opinión | Portafolio
1 / 7
Contenidos vistos este mes
Disfrute de contenido ilimitado sin costo
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese
Ya completó los artículos del mes.
Sabemos que le gusta estar informado Disfrute de acceso ilimitado al contenido, boletines noticiosos y más beneficios sin costo.
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese Volver a la portada

Editorial / El mensaje de Calgary

En medio de un parte de tranquilidad sobre el desempeño económico de América Latina, la conclusión d

Redacción Portafolio
POR:
Redacción Portafolio
marzo 27 de 2011
2011-03-27 08:45 p.m.

Definitivamente la calma es más aburrida que la turbulencia. Así se desprende de los reportes salidos de la Asamblea del Banco Interamericano de Desarrollo que concluye hoy sus labores en la ciudad canadiense de Calgary. Y es que en contraste con épocas anteriores, en las cuales el evento era seguido con el mayor interés ante la aparición de una emergencia aquí o un anuncio inesperado allá, en esta oportunidad el mensaje es que las cosas van bien en la región latinoamericana. De hecho, el presidente de la institución, el colombiano Luis Alberto Moreno, ha reiterado hasta el cansancio que la actual debería ser una muy buena década para los 600 millones de personas que habitan en esta parte del planeta, si se saben aprovechar las oportunidades y se completan las tareas pendientes.

El mensaje de tranquilidad también fue la nota predominante en la cuarta reunión de ministros de Hacienda del hemisferio, a la cual asistieron el Director del Fondo Monetario y la número dos del Banco Mundial, aparte de las autoridades del área. Los presentes coincidieron en que hay una conjunción afortunada de circunstancias, que permiten anhelar una evolución positiva en los años por venir.

Las causas de la situación son bien conocidas. Por una parte, está el auge en los precios de las materias primas gracias a las impresionantes tasas de crecimiento experimentadas por Asia, en general, y por China, en particular. Al mismo tiempo, la liquidez en los mercados financieros globales es abundante y las tasas de interés siguen muy bajas, con lo cual conseguir recursos o atraer capitales es relativamente fácil. Como si eso fuera poco, la pobreza ha disminuido de manera sustancial, con lo cual más de 40 millones de personas han ingresado a niveles más elevados de gasto, lo cual apuntala el crecimiento de la demanda y el consumo interno.

A pesar de los temores sobre la situación internacional debido a las revueltas en el mundo árabe, la intervención de las Naciones Unidas en Libia y las secuelas del terremoto y la emergencia nuclear que golpea a Japón, el consenso en Calgary fue que los riesgos son limitados y que no debería descarrilar el tren del crecimiento en América Latina. Por tal razón, es posible mirar el futuro cercano con cierto optimismo, aunque siempre hay algunas luces amarillas a las que hay que prestarles atención.

En ese sentido, el FMI manifestó su inquietud sobre el poder perturbador de las inversiones y el endeudamiento externo de corto plazo que han llegado a la región y que afectan el nivel de las tasas de cambio. A pesar de que el Director de la entidad reconoció que no hay una fórmula mágica, señaló que es bueno tener una actitud activa en el tema, sobre todo por los estragos súbitos que puede traer un cambio repentino en las circunstancias globales. Dicho de otra manera, una impresión de que los indicadores de riesgo han variado puede hacer mucho daño, si no se han tomado prevenciones a tiempo.

Del mismo modo, no faltó quien expresara su preocupación por el alza imprevista en las tasas de inflación, tal como ha ocurrido en Brasil y Chile. Ese es el motivo por el cual diferentes bancos centrales –incluyendo el de Colombia– han venido incrementando los intereses con el fin de enfriar un poco la demanda y las expectativas, pero la verdad es que tales remedios podrían tener éxito limitado si, por ejemplo, el petróleo se dispara debido a eventuales problemas en el suministro de crudo en el Medio Oriente.

Pero quizás el mensaje más importante de todos es que en América Latina conviven varias realidades, lo cual quiere decir que la fiesta no será la misma para diferentes grupos de países. En particular, un documento presentado por el BID sostiene que hay dos categorías diferentes, una en torno a Brasil y otra cercana a México. En el caso de la primera, en la que se incluyen buena parte de las naciones suramericanas, el avance será más rápido debido a que el apetito por bienes primarios continuará. En cambio, para la segunda el porvenir es menos claro a causa de su dependencia de la suerte de Estados Unidos, cuyo desempeño futuro sigue siendo un gran interrogante. Por eso el debate es conseguir que en la década de la región a todos les vaya igual de bien, un objetivo que es fácil proponer, pero difícil de lograr.

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado