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Editorial / Con el viento a favor

El dato positivo del crecimiento del 2010 se sumó al grado de inversión a los títulos de deuda públi

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
marzo 25 de 2011
2011-03-25 01:15 a.m.

La cara de satisfacción del Ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, lo decía todo. Y es que al descender de un avión que lo llevó ayer a la fría ciudad canadiense de Calgary, el funcionario se encontró con el dato relativo al crecimiento de la economía colombiana en el 2010, que superó las apuestas optimistas hechas hace apenas un par de días. Ese dato favorable se sumó al otorgamiento del grado de inversión a los títulos de deuda pública en dólares, con lo cual las perspectivas para el país no han hecho más que mejorar en los días recientes. Como es ahora bien conocido, el Dane reportó que el aumento en el Producto Interno Bruto de Colombia llegó a 4,6 por ciento entre octubre y diciembre pasados. Esa cifra no sólo es mayor en más de un punto porcentual de los cálculos que hacían los analistas al comenzar el 2011, sino que permitió que el resultado para el año que acaba de terminar fuera de 4,3 por ciento. Dicho número no puede ser considerado estelar, pues palidece frente a lo conseguido a mediados de la década pasada, pero dejó muy atrás las expectativas pesimistas de épocas recientes, en las que influyeron las inclemencias del tiempo y la tragedia invernal que dejó cientos de miles de damnificados. No obstante, lo ocurrido deja en claro que a los desastres naturales hay que evaluarlos con cabeza fría. Guardadas las proporciones, queda en claro que la economía colombiana es más resistente de lo que se piensa a los fenómenos climáticos, así como la de Japón probará serlo ante el terremoto que ocasionó muertes y destrucción el pasado 11 de marzo. Por otro lado, pasó desapercibida la revisión sobre los resultados del 2009. Aunque esa agua pasó por debajo del puente hace un buen rato, lo cierto es que el Dane elevó su cálculo inicial al 1,5 por ciento, casi el doble de lo que dijo recientemente. Debido a ello, y a pesar de que Colombia estuvo rezagada frente al promedio latinoamericano en el 2010, si se miran los dos últimos años el balance para el país no es desfavorable frente a lo que le sucedió a la región. Y las buenas señales no terminan ahí. Las informaciones disponibles confirman que tanto las ventas del comercio, como la producción industrial, las exportaciones y la actividad crediticia, iniciaron el 2011 con pie derecho. Tanto, que los recaudos de impuestos han superado con holgura las ambiciosas metas fijadas en el presupuesto, en lo que parece ser la continuación de un círculo virtuoso que comenzó en el semestre pasado. Debido a ello, los integrantes del equipo económico del Gobierno sostienen que el crecimiento en el presente año podría acercarse al 6 por ciento, aproximándose así a los objetivos fijados por la administración Santos. Pero antes de entrar a evaluar ese escenario, vale la pena detenerse en la mejora reciente. Quizás la mayor sorpresa tuvo que ver con la agricultura, que mostraba un balance negativo y acabó el 2010 en ceros. Esa corrección es notoria a la luz de las inundaciones, pero la verdad es que estuvo asociada con el repunte de la cosecha cafetera. En cambio, es mucho más sostenido lo que le ha pasado al sector de la construcción, que también pasó de rojo a negro, pero que viene jalonada por la dinámica de las obras civiles y de las edificaciones. Todo sugiere, además, que ese despegue sigue por estos meses, gracias a los mayores recursos para inversión pública y al incremento en las licencias para nuevos proyectos. Al tiempo que eso sucedió se confirmó que la minería sigue liderando la evolución del PIB, mientras que el comercio se maneja bien y la industria trata de volver a los máximos históricos de hace unos años. Desde otro ángulo, es imposible pasar por alto la buena marcha de la demanda interna, pero sobre todo de la inversión, lo cual hace pensar que las expectativas de los empresarios son favorables y que subir un poco la velocidad de crucero vista hasta ahora es posible. Ese es precisamente el reto del equipo económico, ahora que soplan vientos propicios para el país. Sin desconocer que la coyuntura mundial es difícil, todo indica que Colombia puede avanzar, algo que ojalá se traduzca en una reducción más acelerada de la tasa de desempleo que sigue siendo el principal dolor de cabeza, tanto del Gobierno como de los ciudadanos.

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