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Madoff y DMG: dos pirámides, dos soluciones

El liquidador de Madoff ha demostrado que la mejor forma de recuperar las pérdidas de una pirámide e

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
marzo 15 de 2011
2011-03-15 11:33 p.m.

El nombre de Madoff se ha inmortalizado como el promotor de la pirámide más grande y duradera hasta la fecha. Por su magnitud, por su ubicación física en Midtown, Manhattan, al lado de los más grandes y sofisticados gestores de capitales, por su amplia cobertura geográfica, por el estatus de gran parte de los inversionistas, por la participación directa e indirecta de múltiples entidades del establecimiento financiero internacional, este fraude gigantesco ha cautivado a la opinión especializada. Por curiosa coincidencia, antes de que Madoff confesará su estafa, también a finales del 2008 se intervinieron en Colombia varias pirámides (DMG, Drfe, Costa Caribe, entre otras). DMG ha sido a su vez, la pirámide más grande que ha existido en Colombia, donde no nos hemos distinguido por este fenómeno. Contrario a lo que se piensa, en Estados Unidos las organizaciones de este tipo son relativamente frecuentes y es de esperar que en Colombia continúen apareciendo, con cada vez mayor ingenio y complejidad. Las pirámides colombianas, a diferencia de la de Madoff, operaron completamente al margen del sistema financiero regulado, sin ni siquiera poseer cuentas bancarias para depósitos, pagos y transferencias. La rentabilidad que ofrecían era muchísimo más alta que la de Madoff y por eso era inevitable que se desplomaran en muy poco tiempo. La liquidación de la pirámide de Madoff ha sido coordinada desde la Sipc (Securities Investor Protection Corporation), mientras las colombianas desde la Superintendencia de Sociedades, como se haría con cualquier otra compañía. Con la de Madoff se espera concluir hacia el 2015, mientras con DMG y Drfe se espera hacerlo en junio de este año. EL LIQUIDADOR El trabajo innovador y efectivo del liquidador de Madoff, Irving Picard, está agregando un capítulo más de gran interés a esta saga. Por un lado, ha ido dejando al descubierto la enorme trama de oficiales bancarios, custodios, fiduciarios, agentes captadores, auditores y reguladores que no cumplieron con sus deberes y que están siendo demandados por cuantiosas sumas. El rol de J.P. Morgan, principal banquero de Madoff, en Estados Unidos desde 1988, es fascinante, pues el buen posicionamiento de esta marca fue muy útil para darle un aura de legitimidad a la operación entera. La demanda del liquidador contra J.P. Morgan, citada por el Financial Times el pasado 3 de febrero, establece que cuando empleados de J.P. Morgan tomaron la decisión, en septiembre del 2008 de sacar el dinero invertido en fondos ‘alimentadores’ de Madoff, con los cuales J.P. Morgan estaba ofreciendo a los inversionistas productos estructurados, recibieron la visita de representantes de la compañía suiza Aurelia Finance, quienes amenazaron a los empleados del banco, diciéndoles que tenían unos “amigos colombianos que les podrían causar grandes problemas”. En este momento J.P. Morgan reportó a la Oficina de Crimen Organizado de la Gran Bretaña que consideraba que “de alguna manera había dinero de la mafia colombiana en las operaciones de Madoff”. En la misma demanda al banco se establece también que, en febrero del 2006, empleados de J.P. Morgan se reunieron con Fairfield Greenwich (el principal ‘fondo alimentador’ de Madoff, donde habrían colocado más de US$500 millones inversionistas colombianos y donde trabajaba el colombiano Andrés Piedrahita), preguntando con insistencia sobre la estrategia de inversión. En particular, el empleado de J.P. Morgan manifestó no comprender cómo en un periodo del 2002, cuando el índice S&P 100 había bajado 30%, Madoff había obtenido una rentabilidad del 6% (la supuesta estrategia de inversión de Madoff incluía la compra de opciones put y call sobre acciones del S&P 100). Fairfield se rehusó entonces a entregar más información. EL DINERO RECUPERADO La parte realmente extraordinaria del trabajo de Irving Picard ha sido la cantidad tan representativa de dinero que ha recuperado para la masa de la liquidación. Como una pirámide financiera colapsa al entregar más caja de la que capta, al ‘quebrarsé’, por definición no queda prácticamente nada. El liquidador ha acudido entonces a los inversionistas que habían logrado realizar grandes rentabilidades invirtiendo en Madoff, obligándoles a devolver todas sus utilidades, que evidentemente se habían originado en el fraude. Esto es el concepto de claw-back. El caso más sonado ha sido el de Jeffrey Picower, quien murió de un infarto en su piscina el año pasado y cuyos herederos aceptaron entregar US$7.200 millones que el liquidador determinó había recibido como utilidades de sus inversiones en Madoff durante los últimos 20 años. Con anterioridad, el multimillonario Carl Shapiro había devuelto US$625 millones. Ha llamado la atención la demanda al tercer equipo de béisbol de Estados Unidos, los Mets, a quienes el liquidador les reclama haber recibido US$ 570 millones de Madoff. El éxito del liquidador ha sido tal, que los reclamos sobre la liquidación de Madoff, transados en el mercado secundario han pasado de valer 30 centavos a más de 60 centavos sobre el dólar. Los inversionistas que estaban vinculados directamente a Madoff podrían efectivamente recuperar mucho más de la mitad del capital originalmente invertido, algo más de US$9 mil millones. El total de pérdidas de capital se ha estimado en US$20 mil millones. Los reclamos aceptados por el liquidador hasta la fecha suman tan solo US$6 mil millones. Los reclamos de los fondos ‘alimentadores’, como Fairfield Greenwich, por ejemplo, no han sido aceptados y al contrario están siendo también demandados. Los gastos del proceso de liquidación serían de alrededor de US$1.300 millones, pero no se pagarán del dinero recuperado. En cambio, en DMG, del billón 156 mil millones de pesos que fueron reclamados por los ‘inversionistas’ se espera que apenas se recupere un total de alrededor de $100 mil millones, menos del 10% del total. Se podría uno imaginar que la compañía tendría registrados los pagos en dinero y en especie (carros, motos y electrodomésticos) y que esto habría permitido al liquidador acudir a los ‘inversionistas’ y proveedores de mercancía que se habían beneficiado del fraude. Aunque pretendiesen ignorar el origen turbio de sus enormes utilidades, lo cual es improbable dada la magnitud de las mismas, el hecho es que al recibirlas se beneficiaron de un fraude que perjudicó a muchos y, al igual que si a alguien le regalan dinero robado, deben devolverlo. Igualmente, tal vez muchos de los que reclamaron su inversión se habían beneficiado anteriormente de estar invertidos con DMG y esto habría permitido desestimar sus reclamos. Será interesante conocer el detalle de los procesos de operatividad y posterior intervención de las pirámides colombianas.

LUIS KLEYN.

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