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Ricardo Ávila
brújula

Haciendo méritos

Para este año que termina el faltante quedará en el equivalente de 3,6 por ciento del Producto Interno Bruto.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
diciembre 21 de 2017
2017-12-21 09:05 p.m.
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Así como es tradicional que en diciembre se tome la decisión con respecto al salario mínimo que rige a partir del siguiente primero de enero, también es usual que el Ministerio de Hacienda presente el plan financiero para el año que viene. El reporte es especialmente útil para los inversionistas institucionales, pues deja en claro cuál es la estrategia de endeudamiento prevista, aparte de confirmar compromisos y metas macroeconómicas.

Eso fue precisamente lo que hizo ayer Mauricio Cárdenas, al presentar la senda establecida para el 2018 por la cartera que tiene a su cargo. De acuerdo con el titular de las finanzas públicas, el propósito es respetar lo que dice la regla fiscal sobre el déficit estatal.

De tal manera, para este año que termina el faltante quedará en el equivalente de 3,6 por ciento del Producto Interno Bruto, mientras que para el próximo, el desbalance bajaría al 3,1 por ciento. Llegar a la meta del 2017 implicó hacer un recorte presupuestal de cuatro billones de pesos, anunciado a comienzos de esta semana.

Con el fin de que no haya que sacar de nuevo la tijera, es crucial que se cumplan los supuestos anunciados. Estos hablan de un crecimiento económico del 2,7 por ciento, una inflación del 3,3 por ciento y recaudos tributarios por 135 billones de pesos a cargo de la Dian en el 2018. Cualquier desfase importante, hará obligatoria la toma de correctivos.

No obstante, es evidente que esa decisión le corresponderá al gobierno que comienza el 7 de agosto que viene. Aunque el camino está definido, no hay duda de que todo dependerá de las sumas y restas que se hagan en su momento y de la voluntad de quien encabece el Ejecutivo de respetar o no lo que dice la regla fiscal, cuyas exigencias para el 2019 son todavía más estrictas.

Mientras tanto, no hay duda de que la voluntad de atenerse a lo establecido será reconocida por las firmas calificadoras de riesgo. Más allá de las dificultades, el empeño actual es que no nos bajen otra vez la nota.

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