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Ricardo Ávila
brújula

Haciendo toldo aparte

Pero más allá de los detalles, el mensaje de fondo es que con o sin el Tío Sam, un grupo importante de países decidió seguir adelante.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
marzo 08 de 2018
2018-03-08 08:33 p.m.
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El contraste no pudo ser más evidente. Mientras en la Casa Blanca se firmaba la orden ejecutiva que subió los aranceles para las importaciones a Estados Unidos de acero y aluminio, once naciones suscribían el texto del acuerdo de la alianza transpacífica, más conocido como TPP, por su sigla en inglés. En términos generales, el texto es muy similar al que dejó listo la administración de Barack Obama, siendo denunciado por Donald Trump tan pronto asumió la presidencia.

Pero más allá de los detalles, el mensaje de fondo es que con o sin el Tío Sam, un grupo importante de países decidió seguir adelante. Y no se trata de pesos livianos, pues entre los signatarios se encuentran Australia, Japón, Canadá o México. Del lado asiático hay postulantes adicionales que esperan sumarse al bloque, como es el caso de Tailandia, Corea del Sur o Filipinas, mientras que en el hemisferio americano Colombia también expresó su interés en formar parte del nuevo club. El planteamiento es que somos el único socio de la Alianza del Pacífico que está por fuera.

Si bien faltan meses antes de que el texto del tratado sea aprobado por los diferentes parlamentos nacionales y entre en vigor, los defensores del pacto hablan de las inmensas posibilidades que se abren en materia comercial, al eliminar las barreras existentes. Vale la pena recordar que hay cierta complementación entre lo que necesitan unos y otros, con la posibilidad de que se creen esquemas que permitan construir eslabones fuertes en las cadenas globales de valor.

En un plano más amplio, es clara la señal de que la globalización no está muerta, así Donald Trump desee expedirle la partida de defunción. De hecho, los analistas consideran que eventualmente Estados Unidos tocará la puerta en unos años, si llega un mandatario más amigo del libre intercambio.

Por ahora, cada quien hace toldo aparte y envía la señal de que no necesita al otro. La pregunta es si en el futuro, los socios originales del TPP estarán bajo el mismo techo.

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