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Ricardo Ávila
brújula

Permiso concedido

No faltarán críticas en contra de Juan Manuel Santos debido a que uno de sus últimos actos de gobierno fue la expedición del Decreto 1.288 del 2018.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
agosto 02 de 2018
2018-08-02 09:12 p.m.
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No faltarán críticas en contra de Juan Manuel Santos debido a que uno de sus últimos actos de gobierno fue la expedición del Decreto 1.288 del 2018, relativo a los migrantes venezolanos y a los colombianos que retornan a su patria. El motivo es que la disposición regulariza temporalmente la situación de 442.462 personas que se inscribieron en el registro administrativo, diseñado para identificar a los ciudadanos del país vecino que habitan en el territorio nacional.

Debido a ello, quienes deseen trabajar podrán hacerlo de manera legal, mientras que los niños contarán con más facilidades para acceder a un cupo en educación primaria o secundaria. Con respecto a la salud, se permite la afiliación al sistema de seguridad social, ya sea dentro del régimen contributivo o subsidiado. Además, las mujeres gestantes pueden asistir a control prenatal.

Como parte de esos beneficios ya estaban vigentes, por un pronunciamiento de la Corte Constitucional, es claro que hay costos implícitos y explícitos. Por ejemplo, a través de una resolución del Ministerio de Salud se autorizó el giro de 20.000 millones de pesos a la red hospitalaria pública, cuyo déficit aumentó debido a más de 80.000 atenciones en urgencias, además de partos o diversas enfermedades amparadas.

No obstante, el mayor debate estará centrado en el empleo, ante la queja de que en un país con un índice de desocupación cercano al 10 por ciento no hay vacantes ni siquiera para los colombianos. Los episodios de xenofobia, cuya ocurrencia es mayor ahora, están relacionados con dicha impresión.

A pesar de las críticas, la línea seguida es la correcta. De un lado, múltiples trabajos académicos demuestran que la inmigración es positiva para cualquier economía, si se hace dentro de los canales formales. Del otro, tapar el sol con las manos y pretender que la realidad no existe, evita reaccionar de manera constructiva ante un flujo inmenso de personas, cuyos números pueden seguir aumentando.

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