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Ricardo Ávila
brújula

Prestar atención

La calidad de vida del venezolano promedio continuará retrocediendo, con consecuencias que se sienten más allá de las fronteras.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
mayo 02 de 2017
2017-05-02 08:13 p.m.
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Aquella táctica consistente en tratar de tomar aire mediante la apertura de nuevos espacios de debate, forma parte de los esfuerzos de Nicolás Maduro para mantenerse en el cargo. Esta vez el inquilino del Palacio de Miraflores trató de recuperar la iniciativa con el anuncio de que convocará a una asamblea constituyente encargada de redactar una nueva carta política para Venezuela.

El movimiento, como era de esperarse, fue denunciado por la oposición, que lo calificó como una especie de golpe de Estado. Lejos de cerrar las heridas que deja el comportamiento del chavismo, todo apunta a una mayor polarización que seguirá expresándose en manifestaciones y represión, lo cual aumenta el riesgo de una mayor violencia.

Dada la falta de claridad en los mensajes, es todavía muy temprano para saber si la jugada cuenta con alguna probabilidad de éxito. Por ahora, lo que es previsible es una mayor dosis de incertidumbre, sin que se vislumbre una luz al final del túnel.
En otras palabras, males como la inflación, el desabastecimiento o la inseguridad seguirán presentes. La calidad de vida del venezolano promedio continuará retrocediendo, con consecuencias que se sienten más allá de las fronteras.

Así lo comprueba el deterioro de la situación en Cúcuta, que, a su manera, paga los platos rotos al otro lado de la línea limítrofe. La informalidad y el desempleo vienen aumentando en la capital nortesantandereana de forma notoria, pues aparte del empeoramiento en el clima de los negocios, ahora se presenta una oleada migratoria que exacerba las carencias de antes.

Ello exige que Bogotá le preste atención al tema. Más allá de cómo se desenrede la madeja, hay un deterioro social en la zona que requiere ser atendido de inmediato.

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