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Ricardo Ávila
brújula

Se asoma la volatilidad

El viento a favor que impulsó la marcha de los mercados internacionales desde comienzos de enero cambió de dirección en los dos últimos días.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
enero 30 de 2018
2018-01-30 08:28 p.m.
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El viento a favor que impulsó la marcha de los mercados internacionales desde comienzos de enero cambió de dirección en los dos últimos días. Así lo muestra el desempeño de los principales índices bursátiles del planeta, pero sobre todo de Wall Street, en donde el retroceso se acercó al 2 por ciento, tras la movida jornada de ayer.

La causa principal es la percepción de los analistas de que la inflación empieza a subir en las economías avanzadas, tras años de ubicarse por debajo de sus promedios históricos.
La consecuencia es que han aumentado las apuestas en el sentido de que el Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos –que está a punto de estrenar presidente– podría hacer cuatro aumentos en la tasa de interés que maneja, en lo que queda del 2018. De confirmarse esa impresión, el mapa de rentabilidades en el mercado variaría profundamente.

Como producto de eso, el precio de los bonos públicos empezó a deteriorarse, pues los inversionistas comenzaron a venderlos. Esa inclinación por la cautela se tradujo en operaciones por decenas de miles de millones de dólares en las principales plazas financieras.

De manera paralela, el valor de las acciones empezó a ser examinado con mayor atención. En un principio cayeron los títulos de las compañías norteamericanas relacionadas con el sector de la salud, pero con el correr de las horas las ventas fueron la norma.

Y es que los especialistas saben que los parámetros que determinan cuánto puede valer una especie específica muestran que –para usar la expresión coloquial– el mercado está caro. Cuando se miran los múltiplos de precios a utilidades de las empresas es fácil encontrar que se encuentran en niveles similares a los que tenían antes de una oleada de bajas.

Debido a ello, hay una dosis de nerviosismo, pues aunque nadie sabe si viene una gran corrección a la vuelta de la esquina, las alarmas se han disparado. Por tal motivo se habla de que se acerca una gran volatilidad que no será apta para cardiacos.

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