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Ricardo Ávila
brújula

¿Signo de buena salud?

En los primeros cinco meses del 2018, el segmento de mayor dinámica fue el de manufacturas

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
julio 22 de 2018
2018-07-22 04:05 p.m.
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Los analistas esperaban otra cosa. Debido a ello, no faltaron los gestos de sorpresa el jueves cuando el Dane reportó que las importaciones crecieron 22 por ciento en mayo, disparando, de paso, el déficit en la balanza comercial que en el mismo mes del 2017 había ascendido a 66 millones de dólares. Así, la brecha subió a 638 millones, con lo cual la esperanza de que el desequilibrio de las cuentas externas del país se corrija más temprano que tarde, quedó aplazada por ahora.

Parte de lo sucedido tiene una explicación estacional, debido a que la presencia de la Semana Santa en marzo aplazó la nacionalización de un buen número de bienes. Existe, por lo tanto, un efecto ‘rebote’ que no es menor, por eso vale pena ver el acumulado.

En lo que va del año, el incremento va en 6 por ciento, que refleja un repunte, el cual concuerda con la realidad de la economía. Tal como lo señalan otros indicadores, la marcha de la actividad productiva es un poco más elevada, pero sin alcanzar la velocidad de épocas más prósperas que la actual.

Aun así, llama la atención ver los renglones más destacados. En los primeros cinco meses del 2018, el segmento de mayor dinámica fue el de manufacturas, seguido por el de alimentos. No faltará quien eleve las cejas al registrar las mayores adquisiciones de carne (34 por ciento), café, te y cacao (32 por ciento), y pescado 26 por ciento. Será labor del nuevo Ministro de Agricultura entender por qué se dan esos aumentos en áreas en las que deberíamos ser competitivos.

De otro lado, hay que señalar que las compras de bienes de capital subieron más del 10 por ciento, lo cual es un indicador favorable. Que la industria siga adquiriendo maquinaria lleva a pensar que el ánimo en el ramo fabril es más positivo que en el pasado reciente.

Hacia adelante, es de esperar que el nivel de las importaciones tenga una pendiente mayor. A fin de cuentas, la economía debería moverse más rápido en el segundo semestre y ello se traduce en un mayor apetito por bienes foráneos. Si las exportaciones responden, esa sería una muestra de buena salud.

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