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Ricardo Ávila
brújula

Un cambio notorio en el ánimo

Algo va de un año a otro. Cuando hace 12 meses Fedesarrollo dio a conocer los resultados para enero del Índice de Confianza del Consumidor, que elabora desde comienzos del siglo, el parte fue francamente deprimente.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
febrero 15 de 2018
2018-02-15 08:46 p.m.
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Algo va de un año a otro. Cuando hace 12 meses Fedesarrollo dio a conocer los resultados para enero del Índice de Confianza del Consumidor, que elabora desde comienzos del siglo, el parte fue francamente deprimente. Nunca antes desde que se comenzó a construir el indicador los números habían sido tan malos. El aumento en la tarifa del IVA y los escándalos de corrupción acabaron siendo el lastre más notorio en el ánimo de la opinión.

Ahora, el reporte es bien diferente. Si bien los guarismos continúan en terreno negativo, el cambio es sustancial: de -30,2 a -5,4. De hecho, el dato supera con creces al del arranque del 2016, cuando todavía no soplaban con tanta fuerza los vientos del descontento.

Lo más llamativo de todo es la valoración que hacen los encuestados sobre la situación de su hogar. Una proporción ampliamente mayoritaria considera que en los meses que viene le va a ir mejor, mientras que la calificación sobre la coyuntura actual dejó de ser tan crítica y se encuentra cerca del equilibrio.

A su vez, la percepción del país es pesimista, aunque menos que antes. Alguien podría decir que se alcanza a ver un rayo de esperanza, pues la disposición de la gente a adquirir vivienda o electrodomésticos es la mayor de los últimos dos años. El avance también se nota en todos los estratos socioeconómicos, siendo especialmente notoria la variación en el alto y en el bajo, y menos en el medio.

En lo que atañe a las ciudades, llama la atención que las peores cifras son las de Medellín, seguidas por las de Bucaramanga. Bogotá, que tradicionalmente estuvo de última, ahora ocupa lugares intermedios, mientras que Barranquilla es la del clima más positivo.

Si las apreciaciones se traducen en un aumento de la demanda interna, es algo que todavía está pendiente. No obstante, los análisis han demostrado que existe una alta correlación entre la confianza del consumidor y las ventas del comercio. Habrá que esperar a ver los datos de la actividad económica para concluir que ello sigue siendo así.

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