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Ricardo Ávila

Sello de aprobación

Según el FMI hay motivo para felicitar a las autoridades actuales “por su sólida gestión (...) afianzado la recuperación y reducido la pobreza.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
mayo 01 de 2018
2018-05-01 04:31 p.m.
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Cuando se habla de la situación real de la economía colombiana, siempre hay elementos de subjetividad presentes. Así ha quedado claro en esta campaña presidencial en la cual los diferentes aspirantes a la Casa de Nariño se destacan por pintar una realidad muy crítica, en el tono de lo que afirman las encuestas. Según los sondeos conocidos, la gran mayoría de los ciudadanos considera que en esta materia las cosas van por mal camino.

Sin embargo, existen miradas que no se pueden desconocer. Una de las más destacables es la evaluación anual que hace el Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional, que viene de hacerse pública. Según el organismo multilateral, hay motivo para felicitar a las autoridades actuales “por su sólida gestión (...) y las mejoras en el marco de políticas, las cuales han asegurado el ajuste necesario, afianzado la recuperación y reducido la pobreza y la desigualdad del ingreso”.

En medio de la polarización actual, es fácil desdeñar el espaldarazo de un ente al cual pertenecen más de 190 naciones. Pero quien asuma el poder el próximo 7 de agosto tendrá que edificar sobre lo que construyó su predecesor, lo cual implica defender la credibilidad de las estrategias usadas cuando se derrumbaron los precios del petróleo. De lo contrario, encontrará mercados menos dispuestos a comprar bonos públicos o a seguir confiando en las posibilidades de Colombia.

Tampoco se debería relegar a un segundo plano la advertencia que hace el FMI sobre nuestras vulnerabilidades, en caso de que las condiciones financieras mundiales sean más difíciles o se escalen las tensiones comerciales y geopolíticas. Así mismo, hay que tomar nota de los consejos sobre la necesidad de elevar la productividad y el crecimiento potencial.

Tales retos deberían convertirse en el objetivo central de la administración entrante. La lista de tareas es tan larga que lo lógico sería mirar hacia adelante y no poner el espejo retrovisor, sobre todo después del sello de aprobación a lo hecho, venido desde Washington.

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