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Ricardo Rojas Parra
columnista

Japón, tercera potencia

Tanto la economía del país asiático como la nuestra podrían entrar en un círculo virtuoso de cooperación, comercio y crecimiento.

Ricardo Rojas Parra
POR:
Ricardo Rojas Parra
marzo 02 de 2017
2017-03-02 09:16 p.m.
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La economía japonesa es la tercera, sin ajustar a términos per cápita, del mundo. Aun teniendo en cuenta la población del país, es una de las más grandes y poderosas del mundo. Sin embargo, Japón no vivió la misma historia industrial que otros Estados desarrollados como Inglaterra o Estados Unidos, que empezaron su proceso en el siglo XIX.

El país asiático creció aceleradamente desde el fin de la segunda guerra mundial hasta principios de los años noventa, cuando se empezó a enfrentar con un proceso de desaceleración tras una burbuja inmobiliaria y accionaria. A partir de entonces y hasta poco después de la gran crisis, Japón ha tenido bajos niveles de inflación (e incluso deflación) y poco crecimiento, aun con tasas de interés del banco central de en mínimos históricos. No obstante, la economía japonesa parece tomar un rumbo diferente en el último par de años.

El mayor índice accionario de la bolsa de Japón (la segunda del mundo en capitalización), el Nikkei 225 se acerca a niveles no vistos desde el 2000. El crecimiento del 2016 fue de 1 por ciento y, aunque para una economía desarrollada, es bajo, estuvo por encima de las expectativas de los analistas.

Un mejor crecimiento del país asiático implica una grandes oportunidades para nuestro país, que se pueden realizar desde dos perspectivas. En primer lugar, un crecimiento por encima de lo esperado de Japón mejora la confianza del consumidor, y con esta aumenta el consumo. Esto permitiría que Colombia le vendiera más productos, ayudando a dinamizar la industria colombiana.

La segunda oportunidad para Colombia, es un desarrollo en la infraestructura, que debe estar preparada para un mayor comercio. Ciudades portuarias como Buenaventura y Tumaco, que actualmente son pobres con respecto a la media del país, tendrían un auge. Incluso el país podría aspirar a construir más puertos en el pacífico. También, las vías que comunican estos importantes puertos con el resto del país tendrían necesariamente que desarrollarse beneficiando no solo a los exportadores, sino a la población general.

Por otro lado, Colombia podría empezar a gozar de más bienes y servicios que Japón tenga para ofrecernos. Tanto la economía del país asiático como la nuestra podrían entrar en un círculo virtuoso de cooperación, comercio y crecimiento que, además, se podría extender a otros potenciales socios comerciales en Asia y el Pacífico.

Es esta la filosofía que guiaba el TPP (TransPacific-Parternship, por sus siglas en inglés) y que se vio frustrado por las políticas proteccionistas del recientemente electo Donald Trump.

Si bien son épocas difíciles para el comercio internacional, Colombia puede aprovechar este tipo de oportunidades y posicionarse como uno de los países más abiertos y globalizados del mundo: hacer parte de este y promover el comercio internacional son requisitos para el desarrollo de cualquier país.

Ricardo Rojas Parra
Economista - Profesor universitario
riropa@portafolio.co

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