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Ricardo Triana S.

Luchar contra la corrupción, tarea de todos

Ricardo Triana S.
POR:
Ricardo Triana S.
septiembre 04 de 2015
2015-09-04 03:00 a.m.
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Creo que fue Joan Báez, cantante de folk estadounidense, quien decía en alguna de sus canciones que “si no peleas para acabar con la corrupción y la podredumbre, acabarás formando parte de ella”. Frase cierta hoy, cuando vemos que este tipo actos que aquejan a gobiernos, empresas y entidades alrededor del mundo, afectando el desarrollo político, social y económico.

Históricamente, las compañías estadounidenses son y han sido siempre líderes en temas anticorrupción. Se caracterizan por tener una filosofía de ‘cero tolerancia’ frente a actos corruptos en cualquiera de los niveles organizacionales, un compromiso real con el cumplimiento de las leyes de Estados Unidos y de aquellas en los países en los que invierten.

El Foreign Corrupt Practices Act (FCPA), ley promulgada en 1977 como parte de la reforma pos-Watergate, fue la primera norma de su tipo en el mundo, creada con el objetivo de luchar contra el soborno de funcionarios extranjeros por parte de empresas estadounidenses, y de proteger a los inversionistas, logrando proveer un campo de juego justo para aquellas compañías y empleados honestos y con buenas prácticas.

Hoy, todas las empresas de capital estadounidense, particularmente en Colombia, se rigen por estrictas normas anticorrupción, e incumplirlas acarrea duras multas y graves consecuencias que afectan su reputación y su licencia para operar.

Contar con buenas prácticas, así como educar constantemente a los empleados en este tema es una preocupación constante para nuestras firmas. Los programas de compliance cuentan con manuales de buenas prácticas que promueven una cultura que incentiva a los trabajadores a reportar inconsistencias, comunica efectivamente acciones disciplinarias y protege a los denunciantes, manteniéndolos siempre en el anonimato. Las empresas de capital estadounidense en Colombia son eficaces en sus investigaciones, establecen protocolos, manuales de investigación y lineamientos para toda la entidad, y están en constante mejoramiento de estas prácticas. Estas mismas normas cobijan a toda la cadena de proveedores y clientes, por lo que se establecen programas de capacitación para que estos, a pesar de no ser necesariamente entidades de capital estadounidenses, apliquen las mismas prácticas éticas.

Es importante que todas las compañías en nuestro país, sin importar su origen, cuenten con un programa anticorrupción claro, que se cumpla estrictamente con los protocolos y normas desde la punta de la organización, y le llegue eficazmente a la base; que sea socializado correctamente entre los empleados, y, sobre todo, diseñado para cada empresa, según sus requerimientos y necesidades.

Es imperativo que existan mecanismos de detección de actos violatorios que permitan conocer rápidamente lo que está sucediendo, porque bien lo decía Báez, luchar contra la corrupción es una tarea de todos, y la empresa privada es un jugador clave que debe dar ejemplo en el país. Desde el Consejo de Empresas Americanas trabajamos diariamente con nuestras compañías afiliadas para compartir mejores prácticas, para que estas se conviertan en un claro ejemplo a seguir en Colombia.

Ricardo Triana S.

Director ejecutivo, Consejo de Empresas Americanas (CEA)

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