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Ricardo Villaveces P.
columnista

Hay con qué

El nuevo gobierno y el Congreso tendrán elementos para realizar reformas que pueden tener impacto profundo en la inaplazable lucha contra la corrupción.

Ricardo Villaveces P.
POR:
Ricardo Villaveces P.
abril 15 de 2018
2018-04-15 06:55 p.m.
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No es coincidencia que una de las series de televisión más exitosas de estos días sea El Mecanismo, dedicada al llamado ‘Lava jato’, nombre que le dieron en Brasil al inmenso entramado de corrupción relacionado inicialmente con Petrobras y que luego se vio que era solo las garras del monstruo que ha llevado incluso a que Lula, el candidato con mayores posibilidades de ser reelegido presidente, se encuentre en la cárcel. Ese caso destapó el más tenebroso montaje de corrupción organizado con alcance internacional. 

Odebrecht no solo tiene en la picota a presidentes y altos funcionarios del continente, sino que ha tocado los cimientos de los sistemas políticos y sociales de gran parte de la región. Claro que casos de corrupción aparecen por todos lados, y a ratos parece que, en alguna medida, son algo de la herencia que nos dejó la Madre Patria, pues allí el tema está también desbordado.

En Colombia, el problema ha venido adquiriendo unas características dramáticas cuando –en donde no sería concebible un manejo descuidado y vulnerable a los actos de los delincuentes– se ve que algo tan importante y sensible como la dirección de los recursos del posconflicto, ya estaba siendo permeada por esta plaga. Ni la veeduría internacional ni la urgencia e impacto de una ejecución eficiente y pulcra evitó que los delincuentes se estuvieran enquistando en el sistema, e íbamos camino a un verdadero desastre en el manejo de estos dineros. Por eso la relevancia de eventos como el seminario realizado por Fedesarrollo y Transparencia por Colombia ‘Propuestas de Política Pública para la Lucha contra la Corrupción’. Y no es importante porque allí se presentarán fórmulas mágicas o claridad absoluta sobre los pasos a seguir, sino porque muestra que hay un trabajo serio de muchas personas e instituciones como las organizadoras del evento y De Justicia, la Corporación Excelencia para la Justicia, la Universidad de los Andes y Colombia Compra Eficiente, que hacen esfuerzos sistemáticos por entender el fenómeno, conceptualizarlo, y medirlo. En fin, por ir más allá del discurso o de las propuestas simplistas, de pensar que con nuevas leyes que endurezcan las penas, se logra la solución.

Es fundamental que la academia y los ‘tanques de pensamiento’ profundicen en el análisis, recojan experiencias internacionales, se aproximen de diferentes ángulos para entender en dónde están los puntos más vulnerables, dónde hay mayor frecuencia de ocurrencia, qué actos de corrupción tienen más impacto económico, político o social, entre otros. Solo así se podrán construir políticas públicas que sean eficaces y eficientes. Es claro que hay mucho trabajo por hacer, pero ya se han identificado agendas de trabajo y hay material para aprovechar, generar conocimiento y hacer recomendaciones sustanciales. La tarea es ardua, lo importante es que salga de los titulares de prensa y de los discursos para volverse políticas públicas de calidad.

Si se cuenta con la voluntad política y se le da a este tipo de esfuerzos la relevancia que se merecen, el nuevo gobierno y el Congreso tendrán elementos para realizar reformas que pueden tener impacto profundo en la inaplazable lucha contra la corrupción.

Ricardo Villaveces P.
Consultor privado
rvillavecesp@gmail.com

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