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Reflexiones monetaristas

Santiago Araoz-Fraser
POR:
Santiago Araoz-Fraser
abril 25 de 2012
2012-04-25 04:23 a.m.

Desde el origen del Homo sapiens, hace cerca de 100.000 años, hay pruebas empíricas sobre el uso de algo parecido a la moneda.

Pese a ello, su función como elemento comercial logra su clímax a partir de mediados del siglo pasado, cuando se inició el proceso de bancarización universal, que arrancó en los centros financieros mundiales, es decir, Nueva York y Londres, y llega hasta hoy con Shanghái y Hong Kong, confundiéndose con la crisis del 2008 que todavía no puede considerarse superada, sino, al contrario, con perspectiva incierta, tal como recientemente la califica Paul Krugman, quien manifiesta su preocupación por la dura austeridad del gobierno de Mariano Rajoy, puesto que en su opinión ello puede profundizar la propia crisis, al mismo tiempo que coloca a España en situación propicia al estallido social.

Se observa una tendencia a acumular reservas que se confunde con la historia del hombre sobre el planeta, y es razonable para enfrentar los periodos de las ‘vacas flacas’.

Además, los excedentes ahorrados se mezclan con el carisma y el ejercicio del poder de las personas, las familias y, también, los países poderosos.

En ese contexto, surge con importancia el tema de las reservas internacionales de los cerca de 200 países que compiten duramente por salir bien librados del mayor accidente socioeconómico desde la crisis del 29.

Es oportuno mencionar que el agente más influyente en este aspecto es el Fondo Monetario Internacional (FMI), ente rector en el ámbito mundial, a pesar de los escándalos que ha sufrido, pero que determina las políticas de los países en temas tales como las reservas internacionales con su correlativo respaldo para honrar la deuda externa.

En Colombia, esas reservas internacionales llegaron en 2011 a 250.002 millones de pesos frente a 271.758 millones en 2010.

El FMI, que cumple funciones como contralor y supervisor de la capacidad de pago de los países deudores, considera bueno que las naciones inscritas tengan reservas al menos para atender el presupuesto de importaciones por cerca de diez meses y define la situación como crítica cuando algún país cuenta con solo tres meses de las reservas mencionadas.

Hay conductas divergentes, como la de Argentina, que, con buen éxito, está financiando proyectos de inversión de forma directa con los recursos derivados de la venta de parte de sus reservas internacionales.

En ese terreno se observa la situación crítica de varias naciones europeas, en especial de Grecia, pero también resalta el hecho de que hasta la coyuntura presente no se encuentre en Europa una cesación de pagos significativa. Todo lo anterior habla bien de los fundamentos económicos del Viejo Continente.

En relación con la creciente influencia de los países emergentes, en especial Colombia, Chile y Perú, con incrementos del PIB entre el 5 y 7 por ciento y las actuales circunstancias, en especial el peligro del double dip (la posibilidad de una recaída mundial), se vive una coyuntura favorable para plantear alternativas novedosas en lo monetarista, inspiradas en la búsqueda del interés nacional, que anteriormente serían prematuramente derrotadas.

Santiago Araoz-Fraser

Investigador

santiago_araoz@hotmail.com

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