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Sergio Calderón Acevedo
columnista

Sí, pero no

Sesenta años perdidos para la población cubana no deben ser perpetuados con simples cambios semánticos en una Constitución.

Sergio Calderón Acevedo
POR:
Sergio Calderón Acevedo
julio 29 de 2018
2018-07-29 05:34 p.m.
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A cinco meses de cumplirse 60 años de la marcha castrista sobre La Habana, el presidente Miguel Díaz-Canel, aupado por su padrino político Raúl Castro, ha llevado al parlamento unipartidista una reforma constitucional de 224 artículos, que introduce aparentes cambios en los regímenes político, económico y civil de la isla, atrapada en el pasado.

En sesión formal, el diputado Homero Acosta, quien a su vez es el secretario del Consejo de Estado, presentó a sus 604 colegas de la Asamblea Nacional del Poder Popular, provenientes de las 16 provincias, incluida la isla cárcel de la Juventud –antes isla de Pinos–, las enmiendas redactadas a puerta cerrada, posiblemente solo por Raúl. En el texto, seguramente, hay aportes del mismísimo Fidel, pues es un anteproyecto, ideado hace varios años, para distraer la atención del mundo ante la nueva crisis económica desatada por el colapso de la economía venezolana.

Como el dictador Maduro ya no está en capacidad de regalar más a Cuba porque su propia población muere de hambre y de epidemias, los parásitos del castrismo ahora deben tratar de cambiar el modelo económico, antes de que haya una nueva revolución. Lo tuvieron que hacer durante el famoso ‘periodo especial’, cuando desapareció la Unión Soviética, y su PIB cayó más de 50 por ciento. Un estudio reciente del BID, estimó que el PIB cubano es hoy menor en 23 por ciento al de 1989, cuando cayó el muro de Berlín.

Cuba se encuentra en un cruce de caminos, y debe decidir si sigue dando vueltas en su fracaso o si acepta que el resto del mundo cambió y se enriqueció, mientras que sus escasos 11,5 millones de habitantes envejecen en la peor pobreza. Para salir de ese círculo vicioso, debe implementar drásticas medidas y abrir su economía. Pero, ante todo, debe renunciar voluntariamente a la dictadura disfrazada de aparente democracia solo porque hay elecciones de candidatos únicos, nombrados a dedo desde el Palacio Presidencial.

Dicen que eliminarán la palabra ‘comunismo’ de la Constitución. Deben más bien eliminar el comunismo de la vida diaria.

Dicen que permitirán la propiedad privada, pero amenaza Raúl con que no permitirá que haya capitalismo. Creo que le hace falta ir a una clase de economía para dummies.

Dicen que limitarán el periodo presidencial y que habrá reformas a los gobiernos provinciales. Deben más bien permitir el pluripartidismo, haciendo caso a lo que dice 89 por ciento de los cubanos en las encuestas luego del anuncio de la reforma. Las mismas encuestas dicen que 80 por ciento de la población ni siquiera sabe en qué instancias será discutida la reforma, ni a quién pueden acudir si tienen propuestas.

Dicen que permitirán el matrimonio homosexual. Alguien me puede explicar, ¿cómo se duplica el PIB per cápita con esta formalización de lo que es una realidad social en Cuba?

Lo que Cuba necesita para que el ingreso per cápita supere los 3.000 dólares, es inversión. La descapitalización y la obsolescencia son lo que tienen al país exportando solo 2,8 millardos de dólares en azúcar, tabaco, minería y turismo. Nada diferente a cuando otros dictadores gobernaban en la isla. Sesenta años perdidos para la población cubana no deben ser perpetuados con simples cambios semánticos en una Constitución que, seguramente, es impresa en papel importado.

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