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Simón Gaviria

La integración vertical y la salud

Las EPS ganan por el número de afiliados y pierden cuando estos se enferman.

Simón Gaviria
POR:
Simón Gaviria
diciembre 22 de 2010
2010-12-22 12:28 a.m.
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La integración vertical en salud que permite que las EPS sean dueñas de los hospitales y clínicas hasta en un 30% tiene algunos defensores. Debo decir que reconozco el principal argumento de ellos, según el cual esta integración reduce costos para el sistema. Lo que rechazamos enérgicamente es la manera como consiguen estos beneficios a través del racionamiento del servicio. En el corazón del sistema existe un incentivo perverso que es el mecanismo de compensación. Las EPS ganan por el número de afiliados y pierden cuando estos se enferman. Si ellos, a través de su influencia en las clínicas, pueden decidir cuándo se enferma la gente, en otras palabras, cuándo tienen gastos, van a preferir tener menos gastos. Sobra decir que las EPS no obran por caridad, sino por utilidades.
El resultado de este cáncer dentro del sistema para el usuario se traduce en las largas demoras en materia de citas, una cultura de acetaminofén e iburoprofeno, bloqueo administrativo para recibir el servicio y el peligro de afectar la autonomía médica. La integración vertical con posición dominante pone en peligro los derechos del paciente. Es como si el Soat entrara a los talleres mecánicos a decidir qué piezas del carro sirven, cuáles pueden ser de segunda y cuándo vale la pena arreglarlas. Las compañías de seguros tanto en temas automovilísticos como de salud les deberían dejar las decisiones a los que saben.
Sobre este tema, todo depende del punto de vista: o uno cree o no cree en la competencia. El principio es que las empresas cuando compiten entre ellas el gran beneficiario por menores precios y mejor calidad de servicio es el consumidor. Muchos defensores de la integración vertical explican que las IPS de las EPS imponen disciplina sobre el mercado, que es saludable para el sistema. Que los hospitales juegan un papel de regulador, en otras palabras, su posición dominante es buena para el sistema. Desde que en el mundo existen principios sobre la promoción de la competencia siempre se entiende que posición dominante con integración vertical es mala para el consumidor.
Esto existe desde principios del siglo XX, cuando acabaron con la integración vertical petrolera del monopolio de los Rockefeller hasta casos más recientes donde se prohibió la integración vertical en software, donde Microsoft tenía posición dominante. Siempre la posición dominante integrada verticalmente es dañina, acaba utilizando su poder para aumentar utilidades a costas del consumidor. Esto pasa en Colombia y en China; en la salud y en los servicios públicos. Les recuerdo, las EPS no son entidades de caridad. Con la integración vertical se vuelven operadores del sistema con funciones administrativas, el asegurador va a acabar siendo el Fosyga.
Hace cuatro años, cuando se impuso la restricción a la integración vertical del 30%, se dijo que iba a ser la hecatombe, que se perderían miles de empleos y se cerrarían decenas de clínicas, cosa que obviamente no pasó. El mejor negocio para las EPS es construir clínicas porque las pueden edificar y garantizar su demanda direccionando sus pacientes, no tienen que competir. Tienen una profunda ventaja sobre las IPS independientes y la red pública. Si se hubiese prohibido la integración vertical, tendrían un periodo de transición de un año para venderlas a terceros, se acabaría la posición dominante y el déficit estructural de infraestructura hospitalaria, que es causado por la integración vertical, se empezaría a resolver.

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