La ‘berraquera’ asiática | Opinión | Portafolio
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Tomás Uribe

La ‘berraquera’ asiática

En muchos países, hay emprendedores pero el Estado les incumple. Otros tienen el entorno, pero carec

Tomás Uribe
POR:
Tomás Uribe
marzo 31 de 2011
2011-03-31 04:12 a.m.
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La fascinación del mundo con el llamado ‘milagro asiático’ no data de ayer. Los ‘tigres asiáticos’ (Corea, Hong Kong, Singapur, Taiwán) despegaron en 1960. Ya en los 90 habían procurado tipificarlo académicos prestigiosos. En Colombia, es referente obligado el excelente análisis de Clavijo (1998).

No traía dificultad identificar los principales indicadores asociados con el ‘milagro’: crecimiento dinámico, orientación exportadora, comercio intrarregional, equidad, acumulación de capital, creación de bienes públicos, desarrollo tecnológico, gobernanza... Mucho más difícil resultaba saber si eran prerrequisitos, coadyuvaban el ‘milagro’ o se generaban sobre la marcha. Durante mucho tiempo, la equidad se entendió como prerrequisito: coeficiente de Gini, años de escolaridad, alfabetización, expectativa de vida al nacer, razón del ingreso del quintil más alto al del más bajo… El despegue económico de Malasia pareció invalidar esta tipificación (Clavijo): su ‘razón’ de los precitados quintiles a mediados de los 90 (11.7) era mucho más alta que en el resto de Asia, India excluida, y no muy inferior a las de América Latina (18.3), Chile (17.0) y Colombia (15.5) para la misma época.

Anoto el contraargumento de uno de mis estudiantes en la Nacional: basta considerar también el ‘entorno’, reflejado por el comercio intraasiático. La equidad forma parte del modelo, entorno ‘incluido’, porque este ‘hala’ hacia más igualdad.

El ahorro externo ha sido factor de confusión: ayuda norteamericana histórica a Japón, Taiwán, Corea…; ahorro de la diáspora china en Hong Kong; IED de las multinacionales en Singapur; etc. Hoy se acepta que, como regla, el ahorro asiático es autogenerado y está ligado con la repartición amplia del beneficio exportador. Así ocurre con infraestructura y creación de bienes públicos. Más que prerrequisitos, son frutos del modelo, que impulsan más crecimiento. Otro factor de confusión es el ‘autoritarismo benévolo’ que algunos asocian con el Milagro Asiático. Según Huang (2008), el punto no es qué tan autoritario sea el respectivo régimen, sino qué pasó en sus fases más y menos ‘liberales’. En las primeras, la economía creció más y mejoró la equidad.

Lucas (1993) ve en la acumulación de capital humano el motor del crecimiento asiático. Para Krugman (1994), este no resultaba del progreso técnico multifactorial sino de la acumulación masiva de capital físico y humano en un entorno macroeconómico ‘sano’ (con gobernanza). Según Nelson y Pack (1993), “un desarrollo industrial exitoso requiere innovar y amaestrar tecnologías modernas”. Como paradigma de “exitosa calidad emprendedora”, citan a Kim (1997) y las pruebas realizadas por Hyundai para producir su primer ‘sedán’ a inicios de los 90. Probó, una y otra vez, prototipos de motor, transmisión y vehículo. En 14 meses, hizo… ¡2.880 cambios de motores! La interacción de talante emprendedor con gobernanza puede explicar el Milagro Asiático. En muchos países, hay emprendedores pero el Estado les incumple. Otros tienen el entorno, pero carecen de entrepreneurship. 

Valoramos la ‘berraquera’ paisa que ‘se le mide a todo’ y asume todos los retos, más que una ‘berraquera’ asiática que experimenta e innova sin cesar para absorber y mejorar nuevas tecnologías. ¿Podremos repetir el mismo tipo de prueba miles de veces o alistar proyectos ‘de verdad’, con estudios, para atraer emprendedores asiáticos? El interrogante está planteado. No tardemos en contestarlo.

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