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Valeria Marulanda

De cenicienta a princesa

Valeria Marulanda
POR:
Valeria Marulanda
octubre 24 de 2013
2013-10-24 01:05 a.m.
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En el mundo moderno empresarial se afirma que el activo más importante es el capital humano. Sin embargo, del dicho al hecho hay mucho trecho.

En las organizaciones, las comunicaciones internas, aquellas hacia empleados y colaboradores, son la cenicienta, pues se limitan a la cartelera de los cumpleaños.

No obstante, son quizá las más complejas, ya que bajo el principio de que todo comunica están ligadas a temas esenciales como sistemas de compensación, esquemas de ascenso y motivación de los trabajadores.

Durante muchos años se consideraba que la información era poder, y por lo tanto no se compartía. Es el caso de la financiera, la cual, salvo que fueran compañías públicas, se mantenía en secreto por el miedo de la administración o los accionistas a que se conocieran las utilidades, y que esto profundizara el sentimiento de la supuesta explotación al trabajador.

Pero eso no es pensar como un capitalista, sino como comunista, pues el capitalismo presupone que hay una compensación proporcional al capital invertido, a la productividad y al riesgo asumido.

Por lo tanto, que los accionistas ganen más no es algo de lo cual sentirse avergonzado, ya que son ellos los que más riesgo asumen. Y pensar que los trabajadores se van a desmotivar por esto es un mito, puesto que si se ha hecho una correcta pedagogía, y una contextualizada y constante divulgación de los estados financieros, se sentirán más partícipes y comprometidos, así como interesados en que a la entidad le vaya bien.

En el mundo moderno, la información sigue siendo poder, pero en la medida en que se comparta, ya que esta es la única manera de generar confianza e influir.

Las comunicaciones internas como herramienta para generar motivación cobran especial relevancia si tenemos en cuenta que, recientemente, una encuesta de Gallup ha encontrado que la desmotivación de los empleados le cuesta más de 300 billones de pesos al año a la economía norteamericana.

Es por esto que para que la estrategia de una empresa sea correctamente implementada, se requiere una adecuada comunicación interna de la misma.

No hay que temer compartir la información y comunicarse con los empleados, porque esta es quizá la herramienta más poderosa para tener una empresa alineada, comprometida y exitosa.

Ahora bien, es indispensable saber comunicar, lo cual no es solo hablar sencillamente para que todos entiendan o tener mensajes bien construidos, sino que presupone sinceridad, consistencia y, sobre todo, coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, así como una alineación en los incentivos de los empleados con los objetivos de la empresa.

Solo en la medida en que esto se cumpla, se tendrá la confianza de los empleados y, por ende, una organización que marcha en una sola dirección, lo cual redundará en mejores resultados y mayor bienestar emocional y económico para todos.

Es el momento de darles a las comunicaciones internas su verdadero peso, y son los líderes de las organizaciones los llamados a dirigirlas.

Valeria Marulanda D.

Partner Comunicaciones Financieras, Kreab Gavin Anderson

vmarulanda@kreabgavinanderson.com

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