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Valeria Marulanda

Listarse en bolsa no es cuestión de moda

Valeria Marulanda
POR:
Valeria Marulanda
septiembre 25 de 2012
2012-09-25 11:52 p.m.
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Wall Street, la opulencia de los corredores y la adrenalina de esa profesión pueden parecer chic.

Pero la decisión de convertirse en compañía pública, lo cual da mayor visibilidad, no puede responder a una moda.

Convertirse en entidad pública es un proceso costoso en recursos. Implica estar sometido a más regulaciones y requisitos de divulgación de información.

Se pierde privacidad y gobernabilidad, pues hay más actores a quiénes rendir cuentas, y se está sujeto a una mayor presión por resultados en el corto plazo.

Si bien emitir acciones es una opción de financiación para impulsar el crecimiento de las empresas, sin ‘endeudarse’ y aumentando su patrimonio, es un proceso que requiere de una cuidadosa planeación, ya que es un paso trascendental.

La evaluación de esta alternativa debe ir más allá de la conveniencia financiera o de los réditos en mercadeo.

Se necesita un profundo análisis desde el punto de vista estratégico y una revisión de las capacidades operativas para poder determinar si es una opción viable.

Es necesario revisar la visión y la propuesta de valor de la empresa. Transitar con éxito en la vida como compañía pública requiere mantener el apoyo de los inversionistas en el largo plazo.

No es suficiente salir el día de la emisión con una historia persuasiva y complementarla con publicidad sobre la organización.

Se debe poder soportar la historia con fundamentales robustos, un sólido gobierno corporativo y un equipo directivo, con habilidades y resultados probados.

Asimismo, convertirse en firma pública implica asumir comportamientos, procesos, protocolos y cumplimiento de reportes. Se amplía el número de audiencias a las cuales se dirige la empresa cuando esta es privada.

Con la complejidad adicional que las audiencias se empiezan a entrecruzar, pues los clientes muchas veces se convierten en inversionistas.

Entonces, la manera de evaluar a la compañía va más allá del servicio al cliente, y cobran importancia la propuesta de valor, la administración y los resultados financieros.

La transición a entidad listada provee nuevas oportunidades a los empleados, y es una herramienta de retención o atracción de talento, a través de planes de compra de acciones, pero requiere un cambio cultural que no se puede desatender.

Los empleados de compañías públicas deben asumir comportamientos acordes con la situación y concientizarse de las nuevas responsabilidades de la empresa.

Es, pues, deber de los directivos involucrar a los empleados en el proceso y previo a listarse, iniciar una transformación cultural.

Finalmente, como en todo proceso que necesita planeación, una vez la compañía esté listada, es necesario hacer evaluaciones periódicas sobre la base de inversionistas, medir la confianza en la empresa y sus indicadores de valor, así como identificar brechas en la percepción de lo que se está comunicando.

Listarse en bolsa es glamuroso y da visibilidad, pero más que eso es una decisión estratégica que requiere de una cuidadosa planeación y ejecución que involucre aspectos operacionales, legales y de personal, así como evaluaciones periódicas.

Ser público es estar bajo el escrutinio de un mercado implacable, y se debe estar a la altura para conservar el valor de la empresa.

Valeria Marulanda

Vicepresidente FTI Consulting

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