Tendencias

Alejandro González, un piloto que pide la ventana

Casi todos los pilotos de avión han llegado a ese oficio en cumplimiento de un sueño de niños. Sin embargo, la meta de Alejandro, tenía un escalón adicional, pues su aspiración no era solo ser piloto, sino hacerlo en Avianca, la aerolínea insignia de Colombia. 

Alejandro González, piloto de Avianca

Tendencias Por: Portafolio

Tras casi una década después de desempeñar el oficio, el capitán González le contó a Portafolio cómo es su vida en la tierra y en el aire, la cual transcurre en medio de aviones, aeropuertos, pasajeros y vuelos. Ese fue el destino que él escogió al dar el salto del colegio a la escuela de aviación, tan pronto terminó su bachillerato.

(Lea: El mesero que no quiere cambiar de puesto)

¿Por qué decidió ser piloto?

Los pilotos somos una raza aparte. Desde chiquitos sabemos que esto es lo que queremos. Esta es una pasión que inicia con un sueño de niño.

¿Eso significa que nadie llega a piloto por casualidad o porque le tocó?

(Lea: Un camionero cuenta cómo su vehículo es la empresa, el hotel y la herramienta de trabajo

Exacto. Puede que haya excepciones, pero la verdad es que todos los pilotos somos personas apasionadas por lo que hacemos, orgullosos del uniforme, de estar en la compañía para la que trabajamos y de pertenecer al selecto grupo de los que vivimos de volar.

¿Antes de ser piloto cursó alguna profesión?

No. Cuando terminé el bachillerato salí directo del colegio a la escuela de aviación, porque siempre quise ser piloto.

(Lea: Así es un día de un recolector de café

¿Su familia lo acompañó en ese sueño?

Totalmente. Mis padres me apoyaron al igual que mi tío, quien también es piloto de Avianca. En mi familia fue normal que yo quisiera este oficio. Ellos saben que este es el medio de transporte más seguro, y por eso viven tranquilos.

¿Cómo es la rutina de un piloto cuando vuela a destinos internacionales?

Yo disfruto mucho. Me encanta conocer aeropuertos, ciudades, sitios turísticos. Nuestro oficio nos da la oportunidad de conocer el mundo mientras se trabaja y se disfruta de lo que nos gusta. Tenemos a nuestra disposición los mejores hoteles, buena alimentación y la oportunidad de compartir y recrearnos mientras no estamos volando.

Claro que en este oficio hay madrugadas, trasnochadas, trabajo en días especiales para la familia, pero cuando a uno le gusta lo que hace, eso pasa a un plano secundario.

¿Qué es lo más maluco de ser piloto?

Tener que pasar lejos de mi familia en fechas especiales, como el cumpleaños de mis padres. Los horarios de nosotros son muy diferentes a los de una persona que trabaje en una oficina.

¿Cuál es la relación de los pilotos con los pasajeros?


Nosotros somos conscientes de que tenemos la responsabilidad de garantizar la seguridad de todas las personas que van en el avión. El comandante del vuelo tiene a su cargo la misión de llevar a los viajeros hasta su destino, y en eso trabajamos todos los miembros de la tripulación.

¿Le gusta que muchos pasajeros se quieran tomar una foto con usted?

Sí claro. Cuando yo era niño hacía lo mismo, me quería tomar fotos con los pilotos en la entrada al avión o en los pasillos de los aeropuertos. Todo esto hace parte de la pasión.

Alejandro González, piloto de Avianca

Archivo particular.


¿Qué siente cuando los pasajeros aplauden al producirse el aterrizaje?

Eso es típico de Colombia y de algunos otros países. Yo lo tomo como un agradecimiento con la tripulación. Yo disfruto volar, y mucho mejor que alguien se lo agradezca.

¿Cuál de las maniobras requiere de mayor cuidado: despegar, atender el trayecto o aterrizar?

Pues los pilotos estamos atentos en todo momento, pero demanda mayor atención despegar, aunque requiere más estabilidad emocional la maniobra del aterrizaje. En la ruta, la operación se convierte en un tema más gerencial y administrativo, pero es clave mantenerse atento a cualquier señal para tomar decisiones.

¿Qué hacen ustedes mientras están volando?

Aunque tenemos elementos que nos ayudan a llevar el avión como el piloto automático, durante el viaje nosotros tenemos que gerenciar el vuelo. Es estar pendientes del combustible, los pasajeros, los tiempos de servicio de las tripulaciones, las condiciones meteorológicas, el viento, las turbulencias, todo lo que se relaciona con la seguridad.

¿Alguna vez, mientras está en el aire, ha visto un objeto volador no identificado?

Nunca. Eso lo he visto en películas y en televisión. Esa pregunta se la hacen a uno mucho, pero la verdad es que nunca he visto nada raro o extraño. Uno escucha muchas cosas en los documentales.

¿Con su ubicación privilegiada durante el vuelo, tienen oportunidad de tomar fotos a los paisajes?

Sí. Hay momentos del vuelo en que esto se puede hacer y está permitido. Es claro que el puesto con la mejor vista es la cabina.

¿Alguna vez le ha tocado aterrizar en una ciudad distinta a la del destino para bajar a un pasajero por mal comportamiento?

Nunca, pero si conozco casos. La responsabilidad sobre la seguridad del vuelo, incluido el orden a bordo, es del comandante del vuelo.

¿Ustedes se enteran de los personajes que vuelan en el avión?

La verdad, no. Algunos muy reconocidos, especialmente artistas o deportistas que uno conoce sí, pero por lo general yo no me fijo en ese detalle, me concentro en mi trabajo.

¿Cuál es el trayecto más largo al que le ha tocado volar?

La ruta Bogotá-Londres, en Avianca.

¿Hay algún aeropuerto al que no le guste llegar?

Hay aeropuertos más complejos que otros. Pero todos son distintos. No tengo uno en particular al que no me guste llegar porque eso depende de las condiciones meteorológicas del momento.

¿Todos los vuelos son distintos?

Exactamente. Cada uno tiene condiciones diferentes porque el tiempo no es el mismo siempre. Así hagamos la misma ruta, el vuelo siempre será diferente.

¿Cómo es la relación de los pilotos como el resto de la tripulación?

Somos un equipo que trabaja de manera coordinada, todo con miras a garantizar la seguridad del vuelo. El entrenamiento de las auxiliares de vuelo está enfocado en este aspecto, y adicional a eso, a prestar el servicio a los pasajeros. Como los pilotos vamos adelante, el personal auxiliar nos informa qué está pasando en el resto del avión.

¿Alguna vez lo ha dejado un avión?

Nunca. Soy muy cumplido.

Cuando sale a vacaciones ¿le gusta viajar a sitios donde debe llegar en avión, o prefiere hacerlo por carretera?

Me encanta volar en avión. Para mí no hay nada mejor y lo hago incluso en mis vacaciones. Me gusta la ventana y disfrutar del vuelo.

¿Cuántos uniformes tiene?

Nuestra dotación consta de tres iguales, para rotar.

¿Qué lleva un piloto en su maleta personal?

La licencia de vuelo, una linterna, gafas de repuesto, el carné de la compañía, lapicero y calculadora.

¿Qué es lo más difícil de aprender a pilotear un avión?

La parte técnica se aprende con cierta facilidad porque es un trabajo de repetición. Lo más complejo es la parte humana, y de saber relacionarse con la tripulación y los pasajeros para garantizar la seguridad y la normalidad del vuelo.

¿Aparte de pedirles que se tomen una foto con ellos, qué más les dicen los pasajeros?

Una vez, una religiosa (monja) se me acercó y me entregó una medallita. Ellas casi siempre lo hacen, en agradecimiento por el éxito del vuelo. Además, los pasajeros lo saludan a uno y en ocasiones hacen bromas.

¿En sus siete años de piloto comercial ha vivido un momento de emergencia en un vuelo?

Afortunadamente nunca.

¿Qué piensa cuando se entera de un accidente aéreo?

Este tipo de eventos, además de lamentarlos, siempre los utilizamos para elevar la seguridad. Cuando sale una investigación sobre las causas de un accidente, ese reporte lo analizamos y tomamos las medidas para que nunca vuelva a pasar.

¿Algunas pasajeras les coquetean?

Sí ocurre, pero eso hace parte de los gajes del oficio. Nosotros somos profesionales en el manejo de estas situaciones.

Édmer Tovar Martínez
Editor Portafolio impreso