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María Nova, la lotera que ha vendido cuatro ‘gordos’

A este oficio llegó de suerte. Lleva 38 años recorriendo las oficinas de varias empresas alrededor de Caprecom y El Tiempo, en Bogotá.

María Nova, lotera.

Tendencias Por: Portafolio

En 1981 María Aída Nova estaba sin trabajo porque su esposo, un lotero consagrado, le había hecho vender el puesto de verduras que tenía en Fontibón. Conseguir trabajo era difícil porque ella solo había cursado segundo de primaria, aunque era una experta en números, pues antes de casarse su mamá le había montado un puesto de verduras en la plaza de mercado de Fontibón. Después de dar varias vueltas y de su fallido intento de montar una caseta de dulces y periódicos, su esposo aceptó a regañadientes que siguiera sus pasos ofreciéndoles la suerte a los demás: un día le entregó unos billetes de varias loterías para que se probara en el oficio.

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¿Cómo le fue el primer día?

Muy bien. Una ejecutiva de Caprecom me dio permiso para vender lotería en la puerta del edificio de esa entidad, en la calle 26 con carrera 68, de Bogotá. El primer cliente me compró un billete completo, y eso fue como si me hubiera ganado la lotería. De inmediato empezaron a llegar otras personas y en dos horas vendí todos los billetes que me dio mi esposo. Fue un día muy feliz.

¿Y vendió algún premio?

No. Ese día no vendí ningún número ganador.

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¿Cuándo vendió el primer premio?

Un mes después de haber iniciado la venta de lotería. Le pegué a un premio seco.

¿Ha vendido algún ‘gordo’ o mayor?

Sí señor, en los 38 años de vendedora de lotería he vendido cuatro ‘gordos’.

¿Con qué loterías?

Cundinamarca, Boyacá, Meta y la Extra de Chiquinquirá, que ya no existe.

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¿Qué otros premios recuerda haber vendido?

Varios secos. Uno de 50 millones y un premio secundario del Sorteo Extraordinario de Navidad.

¿Cuál es el número final que más piden?

No hay un número completo preferido por los jugadores, pero el 3, el 5 y el 7 son las últimas cifras más demandadas. Los números que más juegan son las ‘muelas’, es decir, aquellos que llevan mucho tiempo sin caer.

¿Las nuevas generaciones compran lotería?

No, ellos no compran lotería. Por eso las ventas han ido disminuyendo. Desde que se estableció la serie, la gente dejó de comprar lotería.

¿Cuál es la época del año en que más se vende lotería?

En diciembre, porque la gente tiene prima. Además, muchos le piden al Niño Dios que les traiga un premio mayor. En alguna época se agotaban loterías como la 9 Millonaria y la Extraordinaria en la temporada de fin de año.

¿Cuál es la lotería que más vende actualmente?

Las que más vendo son las de Bogotá, Boyacá y Cundinamarca.

¿Cuál es el día que más vende?

En la actualidad, el día que más vendo es el viernes.

¿Quiénes son los que más compran lotería?

Las personas comunes y corrientes. Los directivos y los ejecutivos de las empresas no compran lotería.

Hay gente que sueña con un número y lo busca para comprarlo, ¿Eso sirve de algo?

Hay personas que tienen unos números escogidos de fechas personales o familiares especiales, pero eso no tiene nada que ver con la suerte. En mi opinión, cuando ganan es simple coincidencia.

¿Usted juega lotería?

Sí señor, con frecuencia dejo un pedacito para mí.

¿Alguna vez ha ganado algo?

No. Solo he ganado chance. Pero sí tuve una vez el premio mayor de la Extra de Chiquinquirá en mis manos todo el día.

¿Y qué pasó?

Lo devolví porque no lo vendí, a pesar de que durante todo el día estuve pensando que debía dejar un pedacito para mí. El número era el 6010. Como el gancho con el que la tenía agarrados los billetes le tapaba el primer número 1, yo veía que ese número decía OJO (010), me entró la tentación de jugar un pedacito. Pero ese día llegué tarde a entregar la devolución y se me olvidó dejar la fracción mía. Al otro día cuando me dijeron que el mayor había sido el 6010, me senté a llorar en el andén. Pero mi esposo me dijo que esa era la vida del lotero, entregarle la suerte a la gente y que lo que no era para uno, no nunca llegaba. “Si hubiera dejado un pedacito, habría caído otro número”, me dijo.

¿Ha devuelto el premio mayor?

Sí señor. Varias veces. Pero solo esa vez tuve el presentimiento de que ese era el ganador. De resto, los he devuelto porque no se venden, pero nunca me imaginé que ese era el mayor.

¿Y le ha rogado a alguien que compre el ganador y no lo acepta?

Sí. Una vez llegué donde un cliente y le ofrecí un número, pero él no aceptó y me dijo que mejor le dejara otro. Me pidió uno terminado en tres. Yo le hice trampa y a cambio de entregarle el que él me dijo le dejé el que yo le estaba ofreciendo. Él lo guardó sin mirarlo. La lotería cayó en el número que yo le dejé. El señor se ganó la mitad de la lotería.

¿Y qué le dijo?

Como le parece que a cambio de agradecerme me regañó porque no le dejé el número que me había pedido. Él se ganó 60 millones hace 30 años.

¿Y le dio propina?

No. A duras penas me pagó el valor de la lotería. Al contrario, fue muy grosero conmigo. Ese día me di cuenta que los ricos también dicen groserías. Yo creía que ese era un comportamiento solo de nosotros los pobres.

¿Cómo le ha ido con las propinas?

Muy mal. De los cuatro premios mayores que he vendido solo he sumado propinas por tres millones de pesos en 38 años.

¿Su esposo ha vendido premios mayores?

Sí, varios, y a él sí le ha ido mejor con las propinas.

¿Es buen negocio vender lotería?

Pues mi esposo y yo vivimos de eso. Humildemente, pero vivimos bien, junto con nuestros dos hijos.

¿Vende lotería en la calle?


No. Nunca lo he hecho, y menos ahora que se ha vuelto tan peligroso. Los de la moto le piden a usted que les muestre los billetes y cuando los tienen en sus manos se vuelan. También es riesgoso que lo atraquen a uno, porque la lotería es casi dinero al portador. Puede darse el caso de que se llevan el número ganador. Por eso es que ya casi no se ven loteros en la calle.

¿Ha vendido chance?

Sí. Y sigo vendiendo. Desde el primer día que comencé a vender lotería, empecé a ofrecer chance apenas terminé la venta de lotería. Es más, una señora me enseñó a hacer el chance porque yo no sabía cómo se llenaba el talonario. Incluso me hizo caer en cuenta que ese chance que yo vendía en 1981 era ilegal.

¿Y la Policía nunca le dijo nada?

No. Ellos son los que más compran.


Édmer Tovar Martínez
Editor de Portafolio impreso