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Gustavo Andrés, el gerente de la felicidad

Conozca la historia de un joven con discapacidad cognitiva que encontró una oportunidad en el mercado laboral.

Tendencias Por: Javier Acosta

- “¿Qué hace un gerente de la felicidad?”, pregunto

- “Nada distinto a ser feliz y procurar que todos los que trabajen con él vivan en un entorno de armonía, complicidad y entusiasmo. Ser gerente de la felicidad no es cualquier trabajo. Es un cargo estratégico, tan importante como el CEO o un director de ventas”.

Así lo entiende Diana Chaves, VP de Talento Humano de Ariadna Communication Group , un grupo de comunicaciones digitales, y que creó este cargo hace seis meses con el fin de darle una oportunidad laboral a personas con alguna discapacidad.

Ese cargo lo ocupa hoy Gustavo Andrés García, un joven con una discapacidad cognitiva, que vive en Bogotá con su familia y que como toda persona de su edad quiere abrirse campo en el mercado laboral para ayudar a sus seres queridos, tener una mejor calidad de vida y demostrarle a todos que es capaz de ejercer cualquier trabajo, pese a su condición.

Su discapacidad no le impide trabajar. Todo lo contrario. Según Diana, Gustavo es quien llega más temprano a la oficina, por convicción, y ejerce funciones como cualquiera de sus compañeros.

Gustavo Andrés García y Diana Chaves.

Archivo particular

Él está encargado de procesos de calidad de vida y salud ocupacional dentro de la organización. Gustavo es quien realiza las pausas activas, está pendiente de los cumpleaños de sus compañeros, de los menús del restaurante, hace consultas y apoya administrativamente a sus compañeros, en el manejo de archivo y copias, entre otras funciones.

“No me siento diferente aunque tenga una discapacidad. Al contrario, siento que hago parte de algo y eso me motiva a hacer muchas cosas”, dice Gustavo, mientras recorre la oficina.

Cuenta que en el proceso educativo, durante su infancia, sintió en carne propia la discriminación, algo que ha sentido también en su vinculación a un mercado laboral hostil.

- “¿Por qué decidieron contratarlo?”, le pregunto a Diana.

- “Porque en la misión y visión de la empresa está contemplada la responsabilidad social, no como una moda, sino por convencimiento”, responde.


Asegura que Ariadna Communications establece escenarios de diversidad y que personas como Gustavo son esenciales desde la parte estratégica para crear un mejor ambiente laboral.

Este cargo ya quedó establecido dentro de la estructura organizacional y dentro de la nómina de la empresa.

Gustavo Andrés, como todos, recibe un salario por su trabajo.

- “¿En qué gasta la plata que gana?”

- “En darme gusto con cosas que me gusta. Ahorro y también para ayudar a mi familia. Hace poco mis padres necesitaban dinero para mi hermana que estaba grave en un hospital y yo se la di. Es mi hermana, ¿cómo no dársela?”, dice con su mirada noble, mientras a los que lo escuchamos se nos hace un nudo en la garganta.

Gustavo Andrés dice que cosas como madrugar, subirse a un TransMilenio en plena hora pico y trabajar un poco más de la cuenta no es un sinónimo de sacrificio para él. Al contrario, todo esto lo disfruta porque tiene la posibilidad de trabajar, algo que para personas en su condición es algo muy difícil.

Y es que como él, miles de personas con algún tipo de discapacidad, quieren estar en su lugar, en un trabajo en el que puede llevar felicidad.