1 / 7
Contenidos vistos este mes
Disfrute de contenido ilimitado sin costo
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese
Ya completó los artículos del mes.
Sabemos que le gusta estar informado Disfrute de acceso ilimitado al contenido, boletines noticiosos y más beneficios sin costo.
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese Volver a la portada

Tendencias

Así es la vida de un conductor de coche fúnebre

Jhon Jairo Ramírez Robles, es un tolimense de 44 años, que desempeña un oficio al que muy pocos se le miden: es conductor de un coche de la red de servicios fúnebres Los Olivos.

Conductor coche fúnebre

"La idea es contarnos experiencias para aprender cosas todos los días", Jhon Jairo Ramírez Robles.

Archivo Portafolio.co

POR:
Portafolio
marzo 12 de 2018 - 03:22 p.m.
2018-03-12

Vive de los muertos. A diario, transporta cuatro o cinco cuerpos de personas fallecidas, asiste y asesora a las familias que pierden un ser querido.

Ramírez, nacido en Armero, nos contó cómo es este oficio lleno de mitos.

¿Cómo comienza su jornada?

Yo recibo el turno y lo primero que tengo que hacer es alistar el equipo de trabajo, revisar el vehículo, la carpeta de presentación y las órdenes para el recorrido. Luego un operador me informa a dónde debo desplazarme para prestar un servicio.

(Lea: La humorista Alexandra Montoya cuenta qué le saca la ‘chispa’

Me da la dirección, los datos de la familia y me desplazamos al lugar. Previamente llamo a la familia para que alisten documentos que se requieren, tales como la partida de defunción y la identificación completa del fallecido.

¿Qué hace cuando llega al sitio donde está el fallecido?


Nosotros tenemos unos protocolos de identificación que hace que los familiares sientan que uno está para ayudarlos. Casi siempre hay varias personas en el lugar. Verificamos el cuerpo y procedemos a retirarlo.

(Lea: Anécdotas y curiosidades de un rector de universidad

Cuando llegamos al sitio llenamos una planilla de retiro con la información que nos da la familia.

¿Aparte de la identificación del fallecido, qué preguntan en la planilla?

Una pregunta que la gente no espera es si el cuerpo tiene un marcapasos.

¿Por qué?

(Lea: Diálogo con una azafata: un vuelo cargado de anécdotas

Porque Los Olivos tiene unos protocolos de preservación del medio ambiente y cuando vamos a ingresar un cuerpo a un horno crematorio, ese elemento puede generar una explosión, que se traduce en un factor contaminante. El tanatólogo (persona que se encarga de preparar los cuerpos para colocarlos en el ataúd), retira ese dispositivo.

Si usted llega a una casa o apartamento y encuentra solo a una persona y al fallecido ¿cómo hace para mover el cuerpo si la otra persona no le puede ayudar?

Nosotros tenemos los implementos para hacerlo solo.

Cuando el cuerpo es voluminoso pedimos ayuda a la empresa para que envíen a alguien para proceder a su retiro.

¿Qué piensa cuando va solo en el carro, con un fallecido?

Siento que estoy haciendo mi oficio. Es más, yo les hablo a los cuerpos. Por ejemplo, cuando los voy a sacar de la residencia o de la clínica les pido que me ayuden para poderlo cargar. He trasladado cuerpos de hasta 250 kilos.

¿Le ha tocado presenciar discordias entre las familias?

Sí. Todo el tiempo. Hay familias que no quieren dejar que se retire el cuerpo. A veces se presentan diferencias sobre el tipo de ceremonia o el día y la hora en que se debe hacer.

¿Qué más le toca hacer como conductor?

Además de retirar los cuerpos de los lugares donde fallecen y llevarlas al laboratorio (salón de paz) de la empresa, para su preparación, también me corresponde transportar al fallecido a la iglesia dónde se realiza la ceremonia fúnebre y al sito de exhumación o cremación.

¿Cuántos cuerpos transporta al día?

Hago entre cuatro o cinco traslados.

¿Quién le informa a dónde tiene que ir?


Las personas llaman al ‘contact center’ de Los Olivos, a donde están afiliados o están pagando un seguro exequial, y reportan el fallecimiento. Los cuerpos los retiramos de residencias familiares, hospitales, clínicas, medicina legal, y hasta de calles, carreteras y sitios rurales, cuando es necesario, y luego de haberse cumplido el respectivo trámite legal, si es del caso.

¿Qué es asistir a las familias?

Es informarlas sobre el procedimiento a seguir para darle sepultura al fallecido. También ayudamos a la familia a sobrellevar este momento tan difícil.

¿Hay casos en los que les dicen que no quieren escuchar nada?


Sí. Muchas veces. Entonces nos piden que no, y nosotros nos abstenemos. Les decimos que comprendemos su posición y procedemos al trámite de retiro del cuerpo.

¿Qué cosas distintas a las tradicionales piden algunos dolientes?

Hay algunos que no quieren la luz y ni siquiera aceptan que se coloque un velón en el sitio donde está el fallecido. Algunas familias piden vestir al fallecido con la camiseta del equipo de fútbol del cual era hincha. Pero lo más común es que pidan permiso para llevarle una serenata con la música que le gustaba.

Así mismo, hay familias que no quieren velación ni misa. Piden que nosotros nos llevemos el cuerpo y les entreguemos las cenizas. Incluso hay quienes no reclaman ni las cenizas.

¿Qué es lo más curioso que usted haya escuchado como pedido de la familia del fallecido?

Una familia pidió que pusieran encima del ataúd una réplica de una casaquinta y de una volqueta que eran de propiedad del fallecido. No supe cuál era la razón.

Algunos hacen sellar la tapa de vidrio para que la gente no vea el cuerpo. A cambio colocan una foto en la tapa.

¿Algunos piden que el carro fúnebre pase por el frente de la casa del fallecido?

Sí, pero no se puede, excepto si esa persona vivía coincidencialmente en la ruta a la iglesia o al cementerio.

¿Tienen protocolo de vestuario?

Claro que sí. Cuando vamos a retirar un cuerpo del sitio donde falleció debemos ir con todos los elementos de protección personal. Y cuando transportamos el cuerpo a la iglesia o al cementerio o sitio de cremación, debemos ir con corbata. Es un vestido de dotación personal que nos da la empresa.

¿Hay personas que piden ir en la cabina del coche fúnebre con el conductor?


Sí lo piden, pero eso no está permitido. Nadie puede ir conmigo. En el coche solo va el cuerpo del fallecido y el conductor. Así lo señalan las normas de salud.

¿Qué otros cosas no se pueden hacer?

No se puede bajar el cuerpo en ninguna parte distinta a la iglesia o al sitio del destino final. Tampoco se puede prender la sirena del carro.

¿Tienen normas sobre velocidad del coche fúnebre, en el día de las exequias?

Sí. No podemos ir ni a más a menos de 40 o 60 kilómetros por hora para evitar problemas de movilidad. Eso lo cumplimos todas las empresas que somos certificadas.

¿Hay familias que le piden que no vaya tan rápido?

Sí, es lo que más nos piden, pero nosotros debemos cumplir la norma.

¿Tienen inconvenientes con los conductores de vehículos de la calle, que no van en la caravana?

Sí, eso es frecuente. Nos insultan, sobre todo los taxistas porque dicen que nosotros formamos trancones.

¿Cuál es el momento de mayor dolor para la familia en este proceso?

Hay dos. Uno, cuando alguien fallece. Y otro cuando al fallecido lo ingresan al destino final, es decir, cuando lo despiden definitivamente, en el cementerio.

¿Ha habido casos que lo han hecho llorar?


Ufff sí. Muchas veces. Especialmente cuando estamos atendiendo un caso de un niño. Eso sucede porque yo tengo hijos, sobrinos y otros familiares menores de edad.

¿Ha habido casos en que se va un error en la cinta que lleva el nombre del fallecido?


Sí. No es común, pero ocurre. Pero no en público. Eso se controla internamente. La empresa tiene un responsable de verificar que el nombre de la cinta sea igual que el que señalan los documentos del fallecido. Si hay errores se corrigen inmediatamente.

¿La gente exige color del carro fúnebre?

Puede pasar, pero no es frecuente. Lo que sí exigen es tipo de vehículo, y esto está atado al tipo de servicio contratado por la familia o que cubra el seguro.

¿Se le ha varado el carro en momentos en que va con el fallecido?

Sí. Me ocurrió una vez, pero de inmediato pedí apoyo a la empresa y me enviaron otro carro e hicimos el trasbordo del féretro.

¿Alguna vez lo ha parado un policía de tránsito cuando está prestando un servicio?

Sí. Una vez. Como los carros fúnebres usan placas de particulares, un policía de tránsito pensó que yo estaba en pico y placa. El agente no se dio cuenta que detrás de mí venía la caravana. Sin embargo, cuando le expliqué que era un a entierro, me ofreció excusas y pudimos seguir.

¿Por qué escogió este oficio?

Yo siempre he tenido afinidad con el servicio. Y creo que la muerte de un familiar es uno de los momentos más difíciles y qué mejor que alguien haga más fácil este momento tan complejo. Yo me siento a gusto en este oficio.

¿Qué pruebas les hacen al momento de ingresar a la empresa?

Hacemos una prueba técnica que consiste en irse un día a trasladar cuerpos de fallecidos. Solo en este caso se permite que vayan dos personas, es decir, el instructor y el aprendiz.

¿Hay personas que renuncian cuando les toca esta prueba?


Claro que sí. Es que para este oficio se necesita tener vocación de servicio. Algunos se bajan del carro, se van para la casa y nunca vuelven.

¿Alguna vez han intentado robarle el carro?

Nunca. Ni a mí, ni a mis compañeros, a pesar de que vamos a sectores complejos de la ciudad. La gente tiene respeto o les da miedo hacerlo.

¿Cómo se siente cuando el fallecido es un familiar suyo?

A mí me da más duro que a cualquier otra persona. Uno vive día a día el dolor de otras familias y cuando nos toca a nosotros el sentimiento es más profundo.

¿Qué se siente estar manejando un carro en el que solo van usted y un cuerpo sin vida?


Nada distinto a mi condición de servidor. Es mi trabajo. Esta es una actividad que no la maneja cualquiera. Yo soy consciente de que presto un servicio y que la gente agradece mucho que lo ayudemos a salir de esta situación.

¿Cómo le gustaría que fueran sus exequias cuando usted fallezca?

Nunca he pensado en ese tema, pero ya que me lo pregunta, esa decisión se la dejo a mi familia.

¿Qué hablan con su familia acerca de su trabajo?


Hablamos mucho. Mi esposa y mis dos hijos me preguntan todos los días: ¿cómo me fue? Yo trato de contarles solo lo bueno, es decir, el servicio que le presté a una o varias familias durante la jornada.

¿Qué hablan entre los compañeros de trabajo? ¿Se cuentan historias?

Sí, pero lo hacemos con mucho respeto. La idea es contarnos experiencias para aprender cosas todos los días.

¿Duerme tranquilo?

Duermo muy bien y me alimento muy bien. No tengo ningún problema es ese aspecto.

Compartir