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En el carnaval de Pasto una herida abierta de casi 200 años

La masacre de cientos de pastusos por orden de Simón Bolívar y bajo el comando de Sucre, que es comparable con la matanza de las bananeras, estuvo presente en este.

Carnaval de Pasto

Por décadas, se buscó borrarla y enterrarla para conservar la imagen que se quiso esculpir de El Libertador.

Corpocarnaval

POR:
Gloria Helena Rey
enero 15 de 2018 - 08:41 p.m.
2018-01-15

La herida de la “Navidad Negra” pastusa de 1822 sigue abierta después de casi 200 años. La carroza “El Colorado”, del joven maestro nariñense Carlos Ribert Insuasty, que obtuvo el primer lugar este año, revivió en este carnaval la masacre que se cometió en la calle del mismo nombre y expuso una herida que jamás sanó en la historia del pueblo nariñense.

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Por lo menos una cuarta parte de la población de Pasto fue masacrada entre el 23 y el 24 de diciembre de 1822 por órdenes del Libertador y ejecución del Batallón Rifles, que comandaba el Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, según el historiador y filósofo pastuso José Rafael Sañudo, autor del ‘Estudios sobre la vida de Bolívar’ (1925), donde expone en 10 capítulos la crueldad y la sangre fría de El Libertador para alcanzar sus objetivos.

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Pasto fue tomada a sangre y fuego y su población aniquilada. Hubo saqueos, desmanes, violencias en todos los sentidos y la historia se tiñó de sangre para siempre y sin remedio.

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La lealtad del pueblo nariñense con la corona española, nacida, especialmente, de las buenas relaciones que existían entre las dos partes en esa zona del país habría sido una de las causantes de la masacre. Entonces el departamento de “Nariño era como una segunda España donde chapetones y criollos vivían en armonía. No existían siervos ni vasallos. Sólo una feliz convivencia”, explica Portafolio el médico y escritor Fabio Arévalo Rosero.

“La coexistencia era excelente y eso despertó una gran lealtad a la corona por los beneficios que los criollos recibían allí y, por eso, se consideró desleal emprender una lucha en su contra. Los pastusos querían la independencia pero no por el sometimiento violento que quería imponer Bolívar. El Libertador como Sucre hicieron una mala lectura de la rebeldía pastusa, encabezada por Agustín Agualongo, quien actuó movido por sus convicciones y principios”, explica.

Cuenta que “en lugar de buscar acuerdos y concertación a esa rebeldía lo que hicieron fue “aplacarla por la fuerza y con decisiones militares. Esa Navidad Negra de 1822 cobró la vida de, por lo menos, la cuarta parte de la población de Pasto en la empinada calle 23, conocida como la calle de El Colorado, al pie de la iglesia de San Diego”. La resistencia a la independencia comandada por Bolívar no sólo se registró en Nariño. También existió en otras zonas del país como en la región de El Caribe, los Llanos y algunos sectores del Patía

La “Navidad Negra” de los pastusos habría sido también una venganza personal de Bolívar frente a dos derrotas que le propinaron los pastusos: una, durante la Batalla de Bomboná, próxima al volcán Galeras y, la otra, en la de la Cuchilla de Taindalá, cerca de Pasto, en abril y noviembre de 1822, según otros historiadores.

LA HERIDA ABIERTA EN EL CARNAVAL

Pero independientemente de las razones de El Libertador, la herida sigue abierta casi 200 años después. La llamada “Navidad negra” de 1822 sigue siendo vista hasta hoy por muchos historiadores y escritores como una de las mayores violaciones a los derechos humanos que se han cometido en la historia de Colombia pues se buscó imponer un estado por la fuerza de las balas y jamás se abrió la mínima rendija al dialogo o al entendimiento.

Simplemente, “el pueblo del sur fue invadido, pisoteado y abusado, la libertad se tiñó de sangre, se perfumó de muerte, se vistió de persecución, de masacres y sacrificios. Sobre el pie del Galeras Bolívar bautizó con muertos las calles, con violaciones a las iglesias, con represiones a la valentía, no dejo un sueño vivo porque sólo el suyo era posible…” escribió el nariñense Julio Cepeda Sarasty en un texto que hoy comparten y defienden muchos pastusos.

Por eso, por lo que representa en la historia del pueblo nariñense, por el descomunal trabajo realizado y por lo que sigue siendo hoy para la identidad pastusa, la victoria de la carroza “El colorado”, es de gran simbolismo histórico, cultural y de vida. Es la primera vez que se presenta algo tan completo en términos históricos, culturales y artísticos en la historia del centenario carnaval.

“Es lo mejor que se ha presentado hasta hoy con respecto a nuestra identidad y no se trata de revanchismo sino de una oportunidad para revisar la historia de Colombia y de comprender que hay sesgos e intereses ocultos”, afirma el médico Arévalo Rosero.

Uno de los principales sesgos es, en su opinión, la mitificación de Bolívar, quien, “fue valioso en la causa libertaria pero aplicó métodos contrarios a los derechos humanos que hoy habrían sido condenados por la Corte interamericana y los tribunales internacionales que los defienden”

Respecto a la “Navidad Negra” padecida por el pueblo pastuso se siguen pronunciando escritores de la talla de Evelio Rosero, con la novela histórica “La carroza de Bolívar”, premio nacional de novela 2014 y en donde el autor desmitifica la imagen del “al mal llamado libertador” y afirma que Nariño, Córdoba, Sucre y Piar merecían más que Bolívar el título de próceres o de héroes. Rosero dijo públicamente que con su novela la hizo en homenaje al historiador Sañudo y cumplió con un compromiso moral y de justicia con el pueblo de nariñense, que reclama que la historia vivida sea contada y reconocida, después de que, por décadas, se buscó borrarla y enterrarla para conservar la imagen pública que se quiso esculpir de El Libertador.

Gloria Helena Rey

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