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Economía

‘Colombia no necesita un Silicon Valley para tener éxito económico’

Stephen Haber asegura que el país no podrá introducirse en las cadenas de producción globales si no tiene una buena política de propiedad intelectual.

Stephen Haber

Stephen Haber es profesor de ciencia política e historia de la Universidad de Stanford.

Cortesía

POR:
Portafolio
noviembre 07 de 2019 - 10:00 p.m.
2019-11-07

El mundo está inmerso en los cambios de la cuarta revolución industrial, un entorno en el que la innovación es clave para el crecimiento económico y la prosperidad de los países. Sin embargo, eso no significa que una nación como Colombia solo pueda tener éxito si crea su propio Silicon Valley.

(Lea: De gira por China y Japón para atraer inversión hacia Bogotá)

Así lo afirma el profesor de ciencia política e historia de la Universidad de Stanford, Stephen Haber, quien estuvo en el país con motivo de la presentación del último informe del Consejo Privado de Competitividad.

(Lea: BM mantiene estimación de crecimiento para Colombia para este año)

¿Hoy ya se puede medir qué tan importante es la innovación para la economía de un país?

No se puede subestimar la importancia de la innovación. Estamos al principio de un choque tecnológico grandísimo, similar al que tuvo lugar en el Siglo XIX. Los países que ya están preparados para adaptarse a las nuevas tecnologías van a tener una oportunidad de crecer como lo hicieron en el este de Europa y Estados Unidos en ese entonces. No innovar es una receta para el rezago económico.

¿Cuál es la línea roja entre los países preparados y los que no lo están?

Hay dos tipos de economías frente a la cuarta revolución industrial. Están las avanzadas, con PIB per cápita muy altos, como Estados Unidos, Japón, Reino Unido o Alemania, que vivirán un proceso orgánico de adaptarse a las nuevas tecnologías. El otro grupo no está en posición de hacerlo orgánicamente, por lo que tendrán que hacer la transición desde arriba y no desde abajo. Deben pensar claramente en las industrias que pueden crear para captar parte de la renta producida por esta tendencia.

Al mismo tiempo, los gobiernos no son organizados para decidir qué sectores o empresas serán los ganadores y cuáles los perdedores. Esto debe surgir de una colaboración entre compañías, gobierno y universidades.

No debe ser fácil tomar esa decisión con tantos intereses por detrás...

Eso es un gran problema. Ahí es donde está el modelo de China, que define exactamente a qué sector le apuesta. Pero me parece que al final no va a ser un éxito.

Hay que separar lo que debe ser organizado por el sector privado y lo que debe ser impulsado por el gobierno, y pensar en el bien final de la sociedad. No es fácil de hacer, pero sí hay una posibilidad de transformar economías que hoy son de ingreso medio, como Colombia, a economías de medio-alto, si lo hacen bien. Esto ya ha pasado en otras épocas, como Japón en el Siglo XIX.

¿No cree en el concepto de creación de ecosistemas de innovación?

Creo que hay posibilidades de crear polos de inversión y crecimiento, pero tengo mis dudas de que se pueda construir un Silicon Valley. Este, de hecho, no fue planeado, simplemente aconteció y nadie puede explicar cómo funcionaron las interacciones para hacer algo mucho más grande que sus partes. Muchas ciudades han tratado de hacer su Silicon Valley y fallaron, incluso Nueva York.

Pero esto no quiere decir que no hay posibilidades para Colombia para insertarse en la cadena de producción de la cuarta revolución industrial. Un ejemplo es Spotify, usa la tecnología del celular, pero no inventó nada del aparato, solo una plataforma para vender la música a través del teléfono, y es de Suecia.

¿Cómo se puede hacer?

La situación actual implica que hay posibilidades para las empresas de Colombia para que se inserten en la cadena de producción de valor de una economía digitalizada. Esta va a generar rentas enormes y la manufactura que deriva de ella no estará en Estados Unidos, sino en cualquier lugar, incluyendo Colombia.

Pero lo más importante es que por más que haya cuarta revolución industrial, no va a cambiar la necesidad de comer, y Colombia tiene la ventaja de no tener temporada, está bien localizado para tomar ventaja en los mercados de Norteamérica y Europa y llevar allá sus productos.

Por último, otra de las ventajas de países como Colombia es que tienen una belleza natural y biodiversidad que no existe en casi ningún otro sitio, y hay un mercado grandísimo para conocerla; realmente se subestima la demanda por el turismo de alto nivel, enfocado en nichos particulares. Hay gente que gasta US$20.000 para ver solo un pájaro. Estas también son formas de insertarse en la economía global.

Así que no es un requisito fundamental crear grandes tecnológicas...

No, Colombia no necesita un Silicon Valley para tener éxito. Miremos por ejemplo la economía de Nueva Zelanda, es en su mayor parte agraria, pero tiene un PIB cuatro veces más alto que Colombia, con un nivel de servicios públicos de categoría.

¿Por qué? Son el proveedor de comestibles de China, y se ha insertado en la cadena global, especializándose en la exportación de alimentos y productos agrícolas, y un turismo de muy alto nivel. Tienen un nivel de vida espectacular y están casi en el fin del mundo.

¿Qué hace que un país sea competitivo a pesar de las barreras para ello?

Eso es un problema de cualquier país, donde los gremios siempre ponen presión para sus demandas particulares. No hay una fórmula mágica para borrar las barreras, pero hay unos principios para hacerlo: una democracia fuerte y un liderazgo que pueda dividir las coaliciones de gremios.

¿Cómo luchar contra las empresas que usan las regulaciones para limitar la competencia?

Se necesita una academia fuerte que explique a la sociedad qué está pasando, un periodismo que impulse la transparencia y un sistema judicial independiente que pueda decirle al Gobierno que está favoreciendo un gremio o empresa que no se puede hacer.

¿Qué tan importante es proteger la propiedad intelectual?

Es clave, pues gran parte de las rentas de la cuarta revolución industrial van a venir de las regalías de la propiedad intelectual y de patente. Al ver un celular, la marca tiene muy poco que ver con la invención de las tecnologías que lo componen.

Hay centenares de compañías que tienen su tecnología en el aparato, quizá 200.000 patentes de invención en cada uno.

Si Colombia quiere ser parte de esta cadena de producción global, necesita tener una política de derechos de propiedad intelectual, o no podrá entrar en este movimiento.

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