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Economía

Más pendientes que soluciones, en Davos

Para los interesados en la economía, hay dos dudas que solo se resolverían en marzo: la guerra comercial y la suerte del Brexit.

Davos 2019

A nivel diplomático, fue clave la cita de Davos entre los presidentes de Ecuador, Brasil, Colombia y Costa Rica, para hablar sobre Venezuela.

EFE

POR:
Portafolio
enero 24 de 2019 - 09:50 p.m.
2019-01-24

Con la conclusión ayer de su tercer día de sesiones, la presente edición del Foro Económico Mundial entra en la recta final.

El programa previsto para hoy termina al mediodía, lo cual les da suficiente tiempo a los 3.000 delegados presentes en esta población de los Alpes suizos para hacer el peregrinaje a Zúrich y tomar el vuelo de regreso a sus respectivos países, con excepción de aquellos que viven en el vecindario o quienes llegaron en avión privado, que no son pocos.

Más allá de lo que haga cada cual, es muy probable que la mayoría parta sin ver resueltos los interrogantes que acabaron siendo el plato fuerte de la sesión del 2019. Para los interesados en la marcha de la economía, hay dos dudas que probablemente solo se puedan resolver en marzo próximo.

(Lea: Varias reformas pendientes, la tarea de América Latina

La primera es el desenlace de la guerra comercial entre China y Estados Unidos, cuyas primeras escaramuzas le quitaron medio punto porcentual a las perspectivas de crecimiento global este año.

Poco antes de que concluyera el 2018, Donald Trump decidió poner en el congelador un alza en los aranceles, con el fin de llegar a un acuerdo con Pekín en el término de 90 días. El plazo concluye en cinco semanas y todavía no hay indicios de humo blanco. Si se reactivan las hostilidades, el ánimo positivo que se ve en algunos mercados se iría al suelo.

El segundo interrogante es qué va a pasar con el Brexit, pues el proceso de divorcio entre el Reino Unido y la Unión Europea debería estar listo antes de que comience abril, con el fin de evitar un rompimiento abrupto.

(Lea: Riesgos en alza, la nota que caracteriza a Davos

Aunque hay posibilidad de pedir una extensión al plazo, el mensaje proveniente de Davos es que darle largas al asunto no vale la pena, si el desenlace va a ser el mismo. Y si bien la esperanza es que el sentido común se imponga y las fuerzas políticas en Londres puedan demostrar que son capaces de anteponer los intereses de los ciudadanos a los suyos, el peor escenario es inquietante.

Mark Carney, quien lidera el Banco de Inglaterra, recordó que según sus estimativos los precios de las viviendas podrían caer una tercera parte, con efectos permanentes sobre la tasa de cambio y la propia competitividad de la sexta economía más grande del mundo.

Más complejo todavía es encontrar cómo sortear desafíos más fundamentales. Cambio climático y calentamiento global son riesgos que aparecen cada vez más en la lista de preocupaciones de los poderosos reunidos en Suiza. Lamentablemente, nadie da una alternativa viable, sobre todos después de que el cumplimiento de los acuerdos de París quedó debilitado por cuenta de Washington.

Igualmente, se sabe que manejar los desafíos que acompañan a la cuarta revolución industrial será muy difícil, pues los paradigmas de siempre dejarán de ser efectivos.

El principal dolor de cabeza es evitar que aumente el desempleo, por cuenta de la automatización, el uso de la inteligencia artificial y la robotización. 
Lamentablemente, tampoco hay recetas fáciles, pues eso de reentrenar a millones de personas para que adquieran otras habilidades, es mucho más fácil de decir que de hacer.

Por último, también quedó en el ambiente la incógnita de lo que puede pasar con Venezuela. Desde el punto de vista de la diplomacia, la cita que sostuvieron en Davos los presidentes de Brasil, Ecuador, Costa Rica y Colombia fue clave, pero nadie sabe qué pasará con el régimen de Nicolás Maduro.

Y en cuanto a Iván Duque, el balance de su visita es positivo, no solo por el tema venezolano, sino por los contactos hechos.


Podría decirse que su presentación en la sociedad que congrega la cita alpina fue corta, pero productiva, por los contactos hechos y el mensaje de que el país recibe de buen agrado a los inversionistas. Ahora el reto es cumplir con las expectativas generadas.

Ricardo Ávila Pinto
Enviado especial /Davos

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