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Economía

Un bicentenario de desarrollo económico en Colombia

Iván Leonardo Urrea-Ríos, docente de la Universidad Nacional, analiza cómo se ha movido la economía colombiana desde 1819.

Billetes

La dinámica de producción – especulación fue la forma de funcionamiento de la economía nacional.

Archivo portafolio.co

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Portafolio
junio 19 de 2019 - 06:02 p.m.
2019-06-19

Durante el periodo 1819 - 2019 Colombia ha presentado resultados mixtos en materia de desarrollo económico. Después de 200 años de República, vale la pena dar un vistazo a este proceso.

En el Siglo XIX factores como la inestabilidad política y las guerras no permitieron consolidar las instituciones del país. Nuestra economía, basada en la hacienda y en la minería, no tuvo suerte en la “lotería de recursos naturales”, ya que sus productos no contaban con una gran demanda en el mercado internacional. Además, la geografía accidentada implicaba grandes costos en el transporte de mercancías. A pesar de que América Latina contó con un aceptable desempeño económico, Colombia se rezagó respecto al resto de países dado que no logró insertarse en las dinámicas de la economía mundial.

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La abolición de la esclavitud y la desamortización de bienes de manos muertas cambiaron por completo el paradigma establecido en relación con la tenencia de la tierra, con el papel de la Iglesia, el Estado y el orden social y económico. La abolición de la esclavitud fue resultado de un proceso que comenzó en 1821 con la libertad de vientres y que se materializó en 1851, en un país con gran peso de las exportaciones de oro en la economía nacional, y por ende con una participación importante del esclavismo. La manumisión implicó un cambio en el crédito y la distribución de la tierra, quizá no en la concentración, pero sí cambió de propietarios. Adicionalmente, le dio al Estado un poder de negociación superior al de la Iglesia, lo cual fue significativo en dicho contexto, dado que el debate respecto al papel de la Iglesia fue protagonista en los enfrentamientos políticos del Siglo XIX.

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La dinámica de producción – especulación fue la forma de funcionamiento de la economía nacional. Dicha práctica se llevaba a cabo en los cultivos en los cuales los precios internacionales aumentaban, lo cual daba incentivos a los dueños del capital para realizar inversiones en determinado cultivo, pero luego, al encontrar un panorama internacional no tan favorable, se retiraba dicha inversión. Esta lógica no permitió la acumulación de riquezas, ni el desarrollo de actividades complementarias. Los ciclos cortos de productos como el tabaco, los sombreros y la quina dan soporte a tal hipótesis, y solo hasta finales del siglo XIX se puede hablar de inserción, con un producto capaz de sostener las exportaciones en el tiempo, el café.

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El despegue de Colombia a principios del Siglo XX fue una combinación de un auge de exportaciones, más una demanda popular de bienes de consumo básico soportado en una clase media en formación, junto con una paz política relativa y gobiernos enfocados en la provisión de obras públicas para consolidar el mercado nacional.

Los procesos de innovación, cambio técnico, y el aprovechamiento de ventajas comparativas mediante el comercio y las tasas de inversión, han mostrado ser un determinante empírico del crecimiento en la literatura económica. De igual forma, en el proceso de desarrollo económico, se observa una transición general de economías agrícolas a economías industriales y de servicios, y un traslado de mano de obra de actividades de baja productividad a otras de mayor productividad por trabajador. En Colombia estos patrones del desarrollo y el crecimiento económico se dieron en forma heterogénea. Efectivamente se dio una migración rural – urbana como en el resto de América Latina. No obstante, los incrementos en productividad por trabajador no fueron significativos dada la poca dispersión entre productividades de los sectores y la alta productividad agrícola. En cuanto a la inversión, los niveles de ahorro, y por consiguiente las tasas de inversión bajaron durante la segunda mitad del siglo XX estando por debajo de los demás países de América Latina.

El capital humano, uno de los determinantes de los aumentos de productividad, tuvo un incremento importante en Colombia durante el siglo XX, uno de los mejores de toda la región. No obstante, este incremento estuvo por debajo de los logros de países de alto crecimiento como los asiáticos. La productividad (que da cuenta de alrededor de 85% las diferencias en crecimiento entre países) no creció significativamente en Colombia. De otra parte, el comercio exterior orbitó alrededor del 10% del PIB, sin presentar una dinámica diversificadora. En materia de instituciones, la violencia política mostró ser un cuello de botella del crecimiento, y el narcotráfico, si bien no fue un cambio institucional si permitió una serie de modificaciones institucionales que han sido adversas al desarrollo como la corrupción política y judicial.

Los derechos de propiedad, que tienen una incidencia directa sobre el funcionamiento de los mercados, no han tenido una buena protección a lo largo de la República, esto es parte de la explicación del bajo crecimiento de productividad de la economía. La inflexibilidad en la asignación de factores de producción, generada por un sistema político que protege sectores de baja productividad, la dificultad de canalización del ahorro por un sistema pensional con incentivos mal diseñados, y un gasto público no enfocado en la inversión bruta de capital, también se pueden considerar determinantes del bajo crecimiento de la economía Colombia durante el siglo XX y, al mismo tiempo, como los desafíos centrales por resolver durante el Siglo XXI.

Iván Leonardo Urrea-Ríos
Profesor Macroeconomía y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia.
Centro de Investigaciones para el Desarrollo

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