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Beethoven Herrera Valencia

México y Venezuela, moratorias e invasiones

Benito Juárez introdujo los principales cambios democráticos en el campo económico, social y político a mitad del siglo XIX.

Beethoven Herrera Valencia
POR:
Beethoven Herrera Valencia
enero 19 de 2020
2020-01-19 07:28 p.m.
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Que la principal avenida de Ciudad de México se llame Paseo de la Reforma y que al lado del Palacio de Bellas Artes se haya construido el monumental hemiciclo en mármol como homenaje a Benito Juárez, significa el reconocimiento al presidente indígena oriundo de Oaxaca. Juárez introdujo los principales cambios democráticos en el campo económico, social y político a mitad del siglo XIX, los cuales no habían podido realizarse desde la proclamación de la independencia de España por Miguel Hidalgo y José María Morelos.

Tras la independencia México tuvo severos problemas con el servicio de su pesada deuda externa e interna, pues en 1824, tras la formación de la república federal se recurrió a cuantiosos empréstitos extranjeros con Francia, España e Inglaterra. En los siguientes cuatro años, ese oneroso servicio condujo a la cesación de pagos lo cual redujo la negociabilidad de los títulos públicos. Para pagar dicha deuda se realizó un intercambio de créditos por bienes raíces, para lo cual se procedió a la desamortización de bienes de la iglesia que representaban un volumen significativo y por estar fuera del mercado y ser improductivas, se constituían en un severo limitante al desarrollo de una economía moderna.

Las sucesivas guerras civiles debilitaron la hacienda pública, y ello impidió el pago de la deuda externa contraída y por ello en 1861, se promulgó la ley de suspensión de pagos por el presidente Benito Juárez, y se declaró una moratoria indefinida. En respuesta, los gobiernos de Francia, Inglaterra y España, promovieron la intervención militar y Francia toma el control de las aduanas para asegurar los pagos de la deuda.

Dada la precaria situación económica de la naciente república Juárez se concentró en la redistribución de la tierra expropiando a la iglesia, entidad que se resistió y promovió la resistencia armada al gobierno constitucional. Las fuerzas tradicionales propiciaron la venida de un príncipe europeo y Napoleón III envió a Maximiliano de Habsburgo, quien profesaba ideas liberales y se opuso a las pretensiones de las fuerzas tradicionalistas; pero su débil personalidad lo llevó a dedicarse a diseñar los uniformes de las tropas y a promover la cultura, mientras el pais se debatía en una gran conmoción social.

En Chapultepec se exhibe el carruaje en el cual Juárez tuvo que huir de la capital hacia el norte, hubo numerosas batallas y Juárez contó con el apoyo de algunos conservadores mexicanos. Desde ese carruaje seguía gobernando hasta derrotar a Maximiliano, abandonado por Francia que debía concentrarse en el conflicto con Prusia, liderada por Abismarse, en la disputa por Alsacia y Lorena. Tras derrotar a Maximiliano Juárez ordena fusilarlo, retoma el control del gobierno y sigue avanzando en las reformas.

Como han mostrado Marichal y Ludlow, Maximiliano contrató dos empréstitos en Europa, que en su mayoría eran bonos localizados en París pero tras el triunfo de Benito Juárez en 1867, dichos empréstitos no fueron reconocidos, pues con esos recursos se había financiado la invasión francesa.

La lucha de las fuerzas constitucionalistas de México lideradas por Juárez contra la intervención de Francia y la ulterior derrota de las fuerzas invasoras permitieron la consolidación del Estado democrático y moderno en México inspirado en un ideario liberal, se suprimieron las costumbres coloniales y se redujo el poder de la iglesia al establecer la separación nítida de esa institución respecto del Estado, configurando el carácter laico que conserva hasta hoy, en un país de profunda tradición religiosa; y fortaleciendo la educación pública no confesional.

El gobierno de Cipriano Castro en Venezuela vivió un caso similar con Inglaterra, potencia que llegó a controlar gran parte de la costa venezolana, para recaudar los aranceles aduaneros y por esa vía cobrar la deuda externa a este país, pues Venezuela había dado en pignoración el recaudo de las aduanas como garantía para los préstamos.

En 1902, el imperio Británico, Alemania y el Reino de Italia bloquearon las costas y puertos venezolanos, como respuesta al impago de las deudas contraídas en gobiernos anteriores, pero más allá del bloqueo naval por el impago de las deudas, los países europeos tenían otros motivos, como el interés de tener presencia cerca de Estados Unidos y al futuro canal de Panamá, pretendiendo mantener presencia geopolítica en esta región frente al ascenso de la nueva potencia norteamericana.

El 9 de diciembre de 1902 el puerto de La Guaira fue atacado por las armadas inglesa y alemana, las cuales extendieron el control en las costas venezolanas, y aunque el presidente Cipriano Castro ordenó al ejército dar respuesta, era evidente la inferioridad militar venezolana frente a los atacantes. Este enfrentamiento se mantiene durante algunos meses, causando el hundimiento de muchas naves, capturas de buques y ataques a los castillos de Puerto Cabello y de San Carlos.

Para dar fin al conflicto, el gobierno venezolano pidió ayuda a Estados Unidos, el presidente Roosevelt, se ofreció como mediador y el 13 de febrero de 1903 se firma el Protocolo de Washington, dando fin al conflicto en las costas venezolanas, con el compromiso de Venezuela de pagar sus deudas con el 30% de los ingresos correspondientes a la aduana.

La actuación de la nueva potencia norteamericana expresó la consolidación de su poder continental en su patio trasero al exigir el retiro de las fuerzas europeas de América Latina, bajo el emblema de “América para los americanos”.

¡Había nacido la doctrina Monroe!.

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