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Internacional

Las lluvias, el problema climático en las urbes suramericanas

Las inundaciones y deslizamientos de tierra afectan cada día a miles de poblaciones

Cambio climático

“Escuchamos durante el invierno de ciudades suramericanas que las últimas lluvias fueron las mayores en 20 o 50 años. Estas ahora son más fuertes y concentradas”, dice el experto.

iStock

POR:
EFE
diciembre 06 de 2019 - 08:00 p.m.
2019-12-06

Las lluvias torrenciales son el principal problema climático actual de las ciudades suramericanas por las inundaciones y deslizamientos que provocan, alertó en entrevista Geraldo Júlio, alcalde de la ciudad brasileña de Recife y presidente en Suramérica de la Red de Gobiernos Locales para la Sustentabilidad (ICLEI, por su sigla en inglés).

(Lea: Cambio climático: una tragedia anunciada)

Desde su despacho en el Ayuntamiento, Júlio repasó los desafíos de las ciudades de la región y reivindicó voz propia para las administraciones locales en “las negociaciones internacionales” sobre el cambio climático, coincidiendo con la cumbre del clima COP25, que se realiza en Madrid.

(Lea: Frenar el cambio climático costaría unos US$50 billones)

“El cambio climático era algo muy lejano para las personas. Se hablaba del deshielo de los polos, de la deforestación de la Amazonía, pero todo eso estaba muy lejos del cotidiano de las personas. De repente, todo cambió”, dijo el alcalde, quien representa desde el ICLEI a más de 75 ciudades y regiones suramericanas.

(Lea: Los devastadores efectos del cambio climático sobre la economía)

“Los impactos” –evocó– empezaron a sentirse –todas las semanas–, con fenómenos como las lluvias torrenciales y las bolsas de calor dentro de las urbes. “Fue entonces cuando esas transformaciones acabaron por afectar la vida de los centros urbanos y se convirtieron en un tema de prioridad mundial. Tocó directamente en la puerta de las personas”, expuso el primer edil de la novena ciudad con más población de Brasil, con 1,5 millones de habitantes.

INUNDACIONES
Aunque cada ciudad de la región tiene sus peculiaridades, Júlio detalló que los municipios sudamericanos comparten problemas. Muchos son costeros y planos, como Recife, y otros con una orografía muy escarpada. Todo ello contribuye a que un aumento de las lluvias acabe por provocar accidentes resultantes de inundaciones y deslizamientos de tierra.

“Escuchamos cada semana, durante el invierno de las ciudades sudamericanas, que las últimas lluvias fueron las mayores en 20, en 50 años. Son lluvias más fuertes y concentradas”, afirmó. Y donde hay zonas más escarpadas, las precipitaciones provocan deslizamientos de tierras que pueden acabar en tragedias humanas.

Desde el ICLEI suramericano, con sede en Bogotá y que agrupa a las capitales de Quito, La Paz, Montevideo, Buenos Aires y Santiago, Júlio quiere que los municipios participen directamente en las negociaciones sobre “la emergencia climática”.

“He reivindicado, en nombre de los municipios, que las administraciones locales puedan participar del debate internacional y de las negociaciones. Eso es un tema fundamental porque la administración local es quien tiene la capacidad de tratar, por ejemplo, el asunto de los residuos sólidos o la reducción de las emisiones relacionadas a la movilidad”, refirió.

El alcalde de Recife explicó que las ciudades sudamericanas abordan la lucha contra los efectos del cambio climático a través de dos vertientes: de manera global, en la que la reducción de las emisiones y el tratamiento de residuos es prioridad, y otra individual, según “las vulnerabilidades y riesgos” de cada municipio. “Ha habido avances, pero veo los resultados muy tímidos teniendo en cuenta las grandes transformaciones que ha sufrido el propio clima”, sostuvo.

JAIR BOLSONARO

Júlio, dirigente del centro-izquierdista Partido Socialista Brasileño (PDB), criticó el escepticismo climático del Gobierno del presidente Jair Bolsonaro. “Es una pena negar la ciencia, la vida real. La gente está viendo cómo cambia el clima y el Gobierno niega todo eso”, lamentó. Recordó, además, que Bolsonaro pidió expresamente que la Cumbre del Clima de este año no se celebrase en Brasil, como estaba programado. Después de la renuncia de Brasil y de Chile, Madrid fue la ciudad escogida.

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