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Internacional

Latinoamérica se vuelve a convertir en zona de riesgo

Las protestas en Chile resaltan el malestar social de que el crecimiento no dé bienestar.

Chile

Ayer se registró una nueva jornada de protestas sociales en ciudades de Chile.

AFP

POR:
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octubre 21 de 2019 - 10:05 p.m.
2019-10-21

Las protestas que se han visto durante meses en Argentina o Venezuela, los problemas que ha presentado Perú y sus respectivas concentraciones, las marchas masivas en Haití, o los altercados recientes en Ecuador y Chile han vuelto a convertir a Latinoamérica en una zona de riesgo.

(Lea: Se intensifican protestas en Chile y Gobierno extiende toque de queda)

Las situaciones que se vivieron en los dos últimos fueron especialmente llamativas, pues obligaron a sus gobiernos a decretar toque de queda para restringir el libre movimiento y evitar problemas en edificios públicos y otras zonas.

(Lea: Los daños del metro de Santiago superan los 300 millones de dólares)

Esto ha generado tanto incertidumbre de los inversionistas, como impacto directo en sus economías. En Ecuador, el gobierno aseguró que las pérdidas por las protestas se vieron reflejadas en casi un millón de barriles de petróleo, mientras que en Chile –además de los 11 fallecidos hasta el momento– los saqueos en comercios, incendios, destrozos de bienes públicos tendrán un “efecto significativo” que llevarán al crecimiento por debajo del 3%.

Con todo, guardando las distancias entre los países y sus problemas, y con excepción de Perú, la economía se establece como el común denominador. “Lo que está detrás es el costo social de las medidas económicas.

La gravedad del caso ecuatoriano radica en la acumulación de desequilibrios; la del chileno en una insatisfacción social con el buen desempeño macroeconómico, que no se ha traducido en igualdad y mejora de la calidad de vida. Ambos reflejan los vínculos que atan la economía con la política y la sociedad”, dice Daniel Castellanos, profesor universitario y presidente de Impacta OTS, fundación para el desarrollo económico.

Como explican los expertos, un cambio en las medidas económicas fue lo que hizo detonar un problema económico mayor que estaba oculto. Es decir, que el fin del subsidio a la gasolina en Ecuador o el incremento en el precio del transporte en Chile fue solo la ‘gota que colmó el vaso’.

“Hay similitudes y diferencias. En el caso ecuatoriano, el ajuste ha producido una reacción social. En el caso chileno, la crisis es una respuesta acumulada a un modelo económico que ha sido muy exitoso en términos macro, pero no tanto en términos sociales. En ambos, la protesta social cuestiona el manejo ortodoxo”, agrega Castellanos.

EL CASO CHILENO

En concreto, para el caso chileno la situación es más estructural que coyuntural. Como explica Mauricio Jaramillo Jassir, profesor de relaciones internacionales de la Universidad del Rosario, “en la mayoría de estos casos se puede ver cómo el vector es económico. En cuanto a lo que tiene que ver con Chile, realmente el país hizo una transición del lado político, pero nunca hizo una en lo referente a la economía.

Es decir, sigue teniendo un modelo prácticamente igual al de la época de Pinochet, al que se le hicieron reformas, pero nunca una transición, y eso ha llevado a falencias estructurales de un sistema que se idealizó, pero que tiene grandes contradicciones”.

De hecho, como agrega el experto, también se ve en el perfil de las protestas: “Es gente joven, decepcionada del sistema económico, que ha nacido en democracia y no están de acuerdo; es una protesta contra el establecimiento”.

Cabe decir que Chile, al igual que el resto del mundo, no pasa por su mejor momento económico. “Algunos sectores reclaman mejores condiciones de salud, pensiones y educaciones. Además, está muy expuesto a la guerra comercial, hay varias reformas que no han podido pasar y la inversión privada está a la espera, además de un crecimiento menos favorable”, apuntó Daniel Velandia, director de estudios económicos de Credicorp Capital.

Ante todo, a pesar de que Colombia no presenta estos problemas, los expertos apuntan a tomar nota. “Debería prestar atención. La lección es que tener la parte macro bien, o ajustarla, no necesariamente significa que haya satisfacción social”, dice Castellanos.

Rubén López Pérez

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