1 / 7
Contenidos vistos este mes
Disfrute de contenido ilimitado sin costo
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese
Ya completó los artículos del mes.
Sabemos que le gusta estar informado Disfrute de acceso ilimitado al contenido, boletines noticiosos y más beneficios sin costo.
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese Volver a la portada
César Caballero Reinoso
Columnista

La voz de Darío

En el balance de esos sentimientos que produce su figura, me  fui acostumbrando a su voz, al  estilo de su programa.

César Caballero Reinoso
POR:
César Caballero Reinoso
octubre 07 de 2019
2019-10-07 10:46 p.m.
https://m.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/22/56cb68470a5ce.png

La voz de Darío Arizmendi me ha acompañado durante mi vida profesional, que ya se extiende por 30 años.

En una primera fase era uno más de sus oyentes, de esos que va “canaleando” entre emisoras y se detiene en los temas que más le interesan.

De esos primeros años, en la década de los 90, recuerdo una serie de sentimientos mezclados: respeto por una voz seria, crítica por sentirlo demasiado cercano y protector del poder y el establecimiento; y en ocasiones rabia, por unas posiciones que en lo personal no compartía.

Por sobre todo, sabía que si quería estar enterado de los sucesos y no solo de rumores, era una fuente de credibilidad: Si Darío daba una noticia, era porque era cierta. En el balance de esos sentimientos que produce su figura, me fui acostumbrando a su voz, al estilo de su programa.

Una segunda etapa ocurrió entre el 2002 y el 2004, cuando me convertí en funcionario público y en esa condición era una de las fuentes y personajes a quienes entrevistaba.
Allí pude ver a un periodista que sabía de los temas que me preguntaba, en ocasiones era duro conmigo y debo decir en ese momento no me pareció tan amable ni protector, sino más bien crítico y acucioso.

Durante esos dos años, creo haberlo visto en una ocasión pero en las conversaciones telefónicas también fui descubriendo un hombre de buen humor y comprensivo con las dificultades del ejercicio público.

En el momento de mayor tensión, fuera del cargo, cuando necesité que mi versión de los hechos se escuchara, Darío mantuvo abiertos los micrófonos para mí.

Luego, hacia el 2012 iniciamos una tercera fase en la cual tuve el honor y la fortuna de compartir con él de forma más cotidiana. Por la alianza entre Caracol y mi firma, a la que luego se sumaría Red Más Noticias, presentaba de forma periódica nuestras encuestas y allí pude ver de primera mano como dirigía su programa.

Lo que la audiencia escucha como un grupo de personas donde una conversación fluye es rigurosamente preparado, lleno de insumos de diversos frentes: las entrevistas, noticias nacionales, lo que sucede en las regiones, los acontecimientos del mundo, los comentarios de la mesa de trabajo, todo va formando bajo su dirección un conjunto de sonidos que mantenían el ritmo del programa durante cinco horas.

Con él sigo teniendo discrepancias en varios temas, y al aire siempre permitió que las expresara. Cuando ocurría, sabía que la exigencia para mí era mayor, pues es un hombre culto, que lee de diversos temas de forma permanente.

La sección en la que participaría, en ocasiones se retrasaba por temas de última hora, pues a pesar de tener un plan, siempre estaba listo para reaccionar a la coyuntura del minuto a minuto que pasa en un país como Colombia.

Darío, en estos 30 años, acompañó mis mañanas con su voz llena de credibilidad, rigurosidad y equilibrio, su “feliz amanecer”, “ya llega el gringo”, entre otros tantos ritos cotidianos hacen parte de mi vida profesional.

Este es mi sencillo y personal homenaje a un hombre que respeto y admiro. Gracias Darío.

César Caballero
Director de Cifras y Conceptos.
ccaballero@cifrasyconceptos.com

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes