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Andrés Espinosa Fenwarth
columnista

‘Realpolitik’ a la colombiana

Es aconsejable modular el reconocimiento político de Palestina al cese de hostilidades de sus militantes contra Israel y trasladar la embajada.

Andrés Espinosa Fenwarth
POR:
Andrés Espinosa Fenwarth
agosto 14 de 2018
2018-08-14 08:38 p.m.
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Confucio pregonaba que gobernar es rectificar, aforismo aplicable al mandato del presidente Iván Duque y su propuesta de cambio de rumbo de la cosa pública.

En el concierto global, sobresalen la perentoria necesidad de desmarcarse de la negativa carga ideológica y la impronta regional impuesta por la extrema izquierda durante la última década. Así, Colombia debería marginarse de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, Celac, concebida en Caracas, en diciembre del 2011, por el comandante venezolano Hugo Chávez en el marco de XXII Cumbre del Grupo de Río. 

Su principal misión ha sido impedir la aplicación de la Carta Democrática Interamericana de la OEA, que busca robustecer y salvaguardar el orden democrático en América Latina, asunto que debería ocupar un lugar preponderante en las prioridades del experimentado canciller colombiano, Carlos Holmes Trujillo.

Ahora bien, resulta apropiado el anuncio oficial de retiro definitivo de Colombia de Unasur, organismo antidemocrático ideado por Brasil al amparo de la Declaración de Cuzco del 2004, el cual fue denominado originalmente como Comunidad Sudamericana de Naciones.

En el año 2008, los países de la subregión suscribieron el Tratado Constitutivo de Unasur en Brasilia, por medio del cual se designaron a Quito y a Cochabamba, sedes de la Secretaría General y del Parlamento sudamericano, respectivamente. Su propósito central ha sido desarrollar un espacio de integración excluyente en lo político, social y económico, inspirado en los objetivos del Foro de Sao Paulo, de concertación y construcción colectiva de la izquierda latinoamericana desde 1990.

En la práctica, Unasur siempre ha estado al servicio de los torvos intereses de la dictadura venezolana, régimen represivo de inspiración socialista que actualmente sobrevive por los oscuros servicios de inteligencia cubanos y el dadivoso financiamiento estatal de Rusia y China.

Como resultado del artero tejemaneje de las últimas horas por parte de la administración saliente, el nuevo gobierno se ha visto obligado a capotear la delicada crisis internacional generada por el abandono de la neutralidad histórica mantenida por 70 años y el reconocimiento inconsulto de Palestina como “Estado libre, independiente y soberano”.

En las primeras horas de cambio, el canciller Trujillo le pidió a Santos que asumiera la decisión que tomó, “mientras nosotros asumiremos las consecuencias” y sostuvo que para el Gobierno era “prioritario mantener las relaciones de cooperación con aliados y amigos, y el compromiso de contribuir a la paz y la seguridad internacional”. Finalmente, el Canciller anunció que convocaría a la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores para analizar las implicaciones de esta determinación y proceder en armonía con el derecho internacional.

En uso de los principios tutelares de la realpolitik, que aboga por el avance de los intereses de un país según las circunstancias, es aconsejable modular y subordinar el reconocimiento político de Palestina al cese verificable de hostilidades de sus militantes contra Israel y trasladar la embajada colombiana de Tel Aviv a Jerusalén.

Andrés Espinosa Fenwarth
CEO de Inverdies/ @aespinosafen - andresespinosa@inver10.co

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