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Carlos Gustavo Álvarez
opinión

20 años a la carrera

"Eran más de 40.000 las personas que el próximo domingo acometerán los dos trayectos de 21 y 10 kilómetros de la Media Maratón de Bogotá".

Carlos Gustavo Álvarez
POR:
Carlos Gustavo Álvarez
julio 25 de 2019
2019-07-25 07:08 p.m.
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El martes 23 de julio, Jorge Lozano, de “Correcaminos”, me informó que, sin haber cerrado las inscripciones, eran más de 40.000 las personas que el próximo domingo acometerán los dos trayectos de 21 y 10 kilómetros de la Media Maratón de Bogotá. La carrera está de cumpleaños, 20 velitas, y ya no es solo la más importante, concurrida y animada del país, sino una escala importante en el calendario atlético mundial.

En sus 19 ediciones hemos participado 766.209 atletas. Más hombres que mujeres, aunque el número de ellas ha aumentado vertiginosamente. Hay un predominio de cerca de tres trotadores en la recreativa de 10K por uno de la media maratón. Corrí su primera versión en el año que comenzó el siglo XXI y solo hasta hace poco dejé de participar.

He venido bajándole al trote y subiéndole a la caminata. Casi que como en el ciclo de la vida, uno deja de correr y de afanarse a su debido tiempo, y adquiere lentamente el sosiego del paso a paso y del afán que traiga cada día. Como lo apreciarán muchos de los participantes del domingo, no es un problema de edad.

Incluso en mis mejores épocas, y con preparaciones etíopes, en un punto del recorrido estallaban los aplausos del público. Uno se regocijaba con los vítores, hasta cuando descubría que eran para una persona 20 o 30 años mayor, que pasaba sonriente y rauda y de la misma forma llegaba a la meta.

Comencé a correr como parte de mi temprano bautismo callejero. Tenía cerca de 10 años cuando mis amigos de la cuadra organizaban las “vueltas a la manzana”. Y uno hacía eso hasta que el aire se le negaba. Bajaba el ritmo, pero nunca sacaba la mano. Seguí trotando en el colegio, pero la práctica se volvió seria cuando conocí a mi gran amigo Norberto Echeverry. Con él corríamos distancias que hoy me parecen inverosímiles, por la edad que teníamos y los kilómetros que devorábamos.

Acogí el atletismo como una disciplina de vida casi estoica. No era otra cosa levantarse todos los días a las 5 de la mañana, a respirar el amanecer en el Parque La Florida o en los entonces inmensos potreros de la Avenida El Dorado. Corríamos con tenis Croydon y pantalonetas de fútbol, pues no había comenzado la era de la sofisticación en la vestimenta deportiva. Teníamos como ídolos a Víctor Mora y Domingo Tibaduiza. Ese rigor deportivo y la paciencia filial de Norberto contribuyeron a devolverme a la vida cuando casi la pierdo a los 18 años en un accidente absurdo.

Como dice William Vinasco Ch., correr, que ahora se llama “running”, es una de las dos o tres o cuatro cosas que más me gusta hacer en la vida. Más de 40 años midiendo calles en distintas ciudades. Mucho tiempo para aprender que el “running” no se debe practicar a las carreras. Revisión médica. Estirar siempre y calentar todas las veces. Detenerse cuando el cuerpo envía señales. Utilizar la ropa, y, sobre todo, los tenis adecuados. Hidratarse. Y hacerlo como parte de una noción integral de vida, no encandelillados por el exhibicionismo, el afán de emular y el sesgo de confirmación.

Carlos Gustavo Álvarez G.
cgalvarezg@gmail.com

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