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Carlos Gustavo Álvarez
columnista

Saludcoop: una gran injusticia

Está pendiente un debate honesto. Sobre lo que pasó en ese quirófano, al que el paciente entró sano y del que salió para el cementerio.

Carlos Gustavo Álvarez
POR:
Carlos Gustavo Álvarez
junio 13 de 2019
2019-06-13 09:15 p.m.
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Presentada como la más espectacular y admirada acción gubernamental para castigar la malversación de los recursos de la salud, tal vez los más sagrados de los dineros públicos, la intervención de la EPS Saludcoop, en mayo del 2011, no admitía dudas sobre un infame acto de corrupción.

La Superintendencia de Salud retiró de su cargo a Carlos Gustavo Palacino Antía, presidente de la aseguradora. El caso se trasladó inmediatamente a los organismos de control, y fue presentado a la opinión pública como una orgía de venalidad y de abusos.

Dos años después era ya calificado como “El desfalco de la historia”. Las investigaciones condujeron a la Contraloría General de la República a sancionar a Palacino y a 14 directivos a devolver 1,4 billones de pesos. Sandra Morelli ocupó sitial heroico con sus falaces “interpretaciones contables”, con las que escarmentó descaradamente a otras EPS. En el 2015 se decretó la liquidación de Saludcoop. Está preso Guillermo Grosso, interventor de Saludcoop en el 2013, y posteriormente presidente de Cafesalud, su ‘heredera’, las cuales saqueó y arruinó. Las clínicas de Saludcoop, en Bogotá y otras ciudades, están abandonadas, sin prestar servicios a los usuarios y con costosos equipos salteados o perdiéndose en la inoperancia.

Hay que desmitificar, pues, esa novela de valientes cruzados públicos. Y entender cómo el Gobierno y sus agentes acabaron con la mejor empresa de salud, la más grande del país y del sector cooperativo colombiano, al que causaron su más grave detrimento de reputación e imagen. Las cifras de la EPS eran de unas dimensiones mayúsculas. Jamás igualadas por ninguna otra institución de este sistema de salud, solidario, sí, pero que hoy está pasando aceite por falta de recursos y porque está montado sobre un principio de insolvencia irresoluble: dar más, muchísimo más, de lo que recibe. Tenía un patrimonio cercano a los 530 mil millones de pesos y más de 6,5 millones de usuarios afiliados a las EPS Saludcoop, Cafesalud y Cruz Blanca. Cerca de 34.000 empleados directos se vieron afectados por despidos masivos y vulneración de derechos laborales. Muchos de ellos se quedaron viendo un chispero en el pago de sus prestaciones sociales.

La Fiscalía General de la Nación procesa hoy a Palacino –detenido desde marzo del 2018 en la cárcel La Picota, sin que exista una sentencia condenatoria–, por una supuesta apropiación de recursos provenientes de la Unidad de Pago por Capitación, entre el 2000 y el 2004, que Saludcoop habría empleado en la adquisición de infraestructura hospitalaria.

Los defensores de Saludcooop han demostrado hasta la saciedad que esa apropiación nunca existió. Que la infraestructura hospitalaria fue desarrollada legalmente y con recursos propios, autorizados por la normatividad de salud y contable vigente.

La Asociación Colombiana de Cooperativas (Ascoop) viene luchando porque se sepa la verdad. Los dueños de Saludcooop –23 cooperativas y los empleados– han demandado al Estado por tan arbitrario y enorme daño. Ayer, 13 de junio, estaba programada la audiencia inicial ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca. Está pendiente un debate honesto. Sobre lo que pasó en ese quirófano oficial de patrañas, al que el paciente entró sano y del que salió para el cementerio.

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