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Ricardo Ávila
Editorial

A levantar esa taza

Los nubarrones que se ciernen sobre el café, obligan a que las autoridades piensen en la forma de administrar una realidad de precios bajos. 

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
febrero 25 de 2019
2019-02-25 09:32 p.m.
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No pintan bien las cosas para la caficultura en Colombia. Así podría resumirse la perspectiva del mercado del grano que le da sustento a más de medio millón de familias del país y cuyos precios muestran tendencia a la baja. Este lunes la libra del producto se negoció en 99 centavos de dólar –23 centavos menos que hace un año–, ubicándose en un nivel que anticipa problemas mayores en el futuro.

La razón de lo ocurrido es una sola: existe exceso de oferta. La cosecha de Brasil rompió las marcas existentes el año pasado, superando con creces los 60 millones de sacos de 60 kilos. A lo anterior hay que agregar 30 millones de Vietnam, 13,6 millones de Colombia y las contribuciones de Indonesia, Etiopía y Honduras, entre otros exportadores notables. Como consecuencia, la producción global supera en más de dos millones de sacos a la demanda, sin que se espere una corrección importante pronto.

El impacto sobre el bolsillo de los agricultores es evidente. La carga de café se ubicó en 690.000 pesos, 50.000 menos que doce meses atrás. Si bien la devaluación del peso sirve para amortiguar el golpe, no hay duda de que el ingreso conjunto del sector se resiente y muestra todos los indicios de caer más. Ese es el motivo por el cual a escasas semanas de comenzar la recolección de la llamada cosecha de ‘mitaca’, empiezan a subir de tono las voces de descontento.

En el corto plazo, lo que está sobre el tapete es revivir la puesta en marcha de un mecanismo de respaldo por carga de 125 kilos de café seco de trilla, para asegurarle –o al menos acercar– al caficultor los 700.000 pesos por carga con los cuales supuestamente se cubren los costos. Cuando el viento empezó a soplar en contra, la administración Duque anunció el año pasado un presupuesto de 100.000 millones de pesos con ese propósito, de los cuales se gastó apenas algo más de dos por ciento.

Ahora no solo habría que identificar esos recursos, sino la manera de entregarlos. Basta recordar que en su momento una misión de expertos conceptuó que el sistema usado en la pasada crisis acabó beneficiando a los grandes cultivadores. La posibilidad de que vuelva a pasar lo mismo, con un volumen de subsidios mucho menor es grande, un asunto que debería estar en la mente de los integrantes del Comité Nacional de Cafeteros que se reúne este martes.

Mientras se definen los aspectos operativos, los dolores de cabeza de siempre vuelven a aparecer. El punto central es que Colombia no es un productor de bajo costo, por lo cual es vulnerable a las épocas de precios bajos como la presente. Las cosas no han salido peor, debido a que la migración venezolana permitió contar con una abundancia de recolectores, pero ese factor no durará siempre.

Una de las opciones obvias es buscar aumentos en productividad, que es muy inferior a la que se observa en otros países. Al respecto, los expertos señalan que comparar variedades arábigas con robustas –como la de Brasil–, se asemeja a equiparar peras y manzanas. Sea como sea, estamos entre la espada y la pared, así nos quede de consuelo que a los centroamericanos, cuyas economías están parcial o totalmente dolarizadas, les vaya todavía peor.

Entre las opciones que se mencionan para evitar una crisis de grandes proporciones, se encuentra la de la diplomacia. Ese deseo de recibir una remuneración justa se estrella con otras realidades, como la salida de Estados Unidos de la Organización Internacional del Café. Crear un bloque de productores que funcione es un sueño imposible de concretar ahora.

Debido a ello, es mejor mirar lo que viene con los ojos abiertos. Pensar que heladas o sequías se encargarán de solucionar el problema sería equivocado. Hay, entonces, que levantar la taza antes de que se caliente demasiado y decidir cómo hacemos para pasar este café amargo.

Ricardo Ávila Pinto 
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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