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Francisco Miranda Hamburger
Editorial

#Cuarentena

Arranca hoy un drástico aislamiento sin precedentes y con impactos difíciles de calcular en la economía de empresas y hogares.

Francisco Miranda Hamburger
Director de Portafolio
POR:
Francisco Miranda Hamburger
marzo 24 de 2020
2020-03-24 09:32 p.m.
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Hoy arrancan 19 días de aislamiento preventivo obligatorio para toda Colombia. Es una histórica cuarentena forzada por la propagación del coronavirus covid-19 en el territorio nacional.

Esta es una experiencia colectiva sin precedentes en la historia reciente de nuestro país. Mantener a una nación de 50 millones de personas en cuarentena por casi tres semanas constituye tanto un esfuerzo como un sacrificio social, económico, de política pública, fiscal, sicológico, tecnológico e individual.

El objetivo principal de la cuarentena nacional es frenar la progresión del contagio del virus dentro de la población colombiana. Al encerrar a los habitantes en sus casas y tomando las medidas de precaución necesarias, la exposición a la pandemia se reduce sustancialmente.

Lo grave es que esta draconiana medida prácticamente paraliza las actividades productivas que aún no habían sido impactadas por el coronavirus. Las consecuencias sobre las empresas de todos los tamaños y los empleos son hoy imposibles de estimar pero sin duda serán duras ante la imposibilidad de una buena proporción de producir, vender y trabajar.

Lo primero para considerar es la falta de antecedentes de un ejercicio similar y con esta magnitud e impacto. Los decretos expedidos por el presidente, Iván Duque, han diseñado una estructura legal y financiera para administrar el momento de excepción que vivimos. Lo mismo aplica para las decisiones en los demás niveles de gobierno como alcaldías y gobernaciones.

Por esa razón, sin dejar de ejercer la crítica necesaria en un sistema democrático, es hora de la coordinación entre la Nación y los entes regionales. Flaco favor al inmenso esfuerzo de la cuarentena hacen los trinos destemplados y los señalamientos a la paja del ojo ajeno entre los líderes ejecutivos del país.

Un segundo aspecto es el choque que implica el aislamiento obligatorio para la economía tanto de las empresas como de los hogares. En medio de la caída de la buena imagen de los empresarios del país, el camino más fácil es criticar cualquier ayuda al sector privado como un regalo a los más ricos y poderosos.

Lo cierto es que el 96 por ciento del tejido empresarial colombiano son medianas, pequeñas y microempresas que generan la mayoría del empleo nacional. Una gran proporción de ellas están atravesando difíciles momentos financieros. Ayudarlos con la condición de mantener los empleos debe ser discutido dentro del siguiente paquete de alivios.

En cuanto a los hogares y los colombianos más vulnerables, en especial los informales, el Gobierno Nacional ha anunciado una serie de giros en efectivo a más de 2,5 millones de Familias en Acción, 1,5 millones de adultos mayores y tres millones de familias en la informalidad. El Distrito Capital por su parte, anunció una red similar de transferencias y bonos que aún está en proceso de montaje.

A pesar del tremendo esfuerzo fiscal, tecnológico y tecnocrático que esto implica, no bastará para cubrir los varios millones de colombianos, pobres, vulnerables y de clase media, que la cuarentena impactará. Mientras más rápido se entiendan estas limitaciones, menos maximalistas serán las exigencias dentro de un ejercicio gubernamental a todas luces inédito.

La cuarentena que hoy inicia está redefiniendo lo que consideramos esencial así como sacando a la superficie necesidades y preocupaciones usualmente ocultas como la salud mental, la inequidad de género en las tareas domésticas, la brecha digital, el papel de empleos como los de la salud, los domicilios y la “última milla” de los servicios públicos básicos.

Serán inicialmente 19 días que generarán un impacto económico en distintos niveles y espacios, con una incertidumbre tal que no es fácil calcularlo.

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