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Ricardo Ávila
Editorial

Después de la calma...

El periodo de aparente tranquilidad por el cual atraviesa la economía colombiana, puede ser el preámbulo de épocas más tormentosas. 

Ricardo Ávila
Exdirector de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
marzo 05 de 2019
2019-03-05 08:57 p.m.
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Los navegantes a vela conocen perfectamente lo que quiere decir el término ‘calma chicha’, descrito por el diccionario como aquel estado atmosférico cuando no hay viento o el oleaje del mar desaparece. Guardadas proporciones, ese es el ambiente en el que parece moverse la economía colombiana, desprovista de grandes sobresaltos por estos días.

De acuerdo con los indicadores disponibles, la recuperación de un buen número de actividades productivas sigue su marcha, aunque sin mostrar números muy llamativos. A su vez, la confianza evoluciona hacia terrenos positivos y en el frente cambiario tampoco hay volatilidad exagerada. Es verdad que el desempleo arrancó el 2019 en un punto alto, pero una mirada a las gráficas del mercado laboral en los últimos años no da pie para hacer sonar las alarmas.

Por su parte, las exportaciones comenzaron en negativo, aunque la recuperación de los precios del petróleo lleva a pensar que el bache será temporal. Debido a la marcha de la inflación, ningún analista considera que el Banco de la República se dispone a subir pronto su tasa de interés, lo cual lleva a pronosticar un panorama de estabilidad en el costo del endeudamiento financiero, al menos durante el primer semestre.

En el plano internacional, todavía no se concreta ninguna amenaza real. La decisión de Donald Trump de posponer la fecha límite del primero de marzo, que había establecido para subirle los impuestos de importación a los bienes chinos que entran a territorio estadounidense, cayó bien en los mercados, pues lleva a pensar que un arreglo es posible. Así el brexit esté a la vuelta de la esquina, propios y extraños confían en que en el último minuto vendrá un aplazamiento que evite un rompimiento, a las malas, entre Gran Bretaña y la Unión Europea.

Y en lo que atañe a Venezuela, la expectativa de que tendría lugar un rápido cambio de régimen empieza a ser reemplazada por el convencimiento de que habrá que tener paciencia. Así Juan Guaidó reciba el apoyo de más de medio centenar de gobiernos, Nicolás Maduro sigue aferrado en el poder, con la ayuda de un poderoso y sofisticado aparato de represión, por lo cual la batalla en favor de la democracia será larga.

Todo lo anterior da cierta sensación de que las cosas seguirán así. Sin embargo, no faltan las advertencias de los expertos sobre las corrientes traicioneras que corren por debajo de la superficie. En consecuencia, no se debe bajar la guardia, pues la aparente tranquilidad es engañosa.

De vuelta a la economía colombiana, el desafío principal pasa por cuenta de las perspectivas fiscales. Una leída cuidadosa a los conceptos más recientes de las firmas calificadoras de riesgo deja en claro que hay duda sobre la capacidad del Ejecutivo de mantener las cuentas públicas en orden. La impresión de que, a partir del 2020, el efecto de la Ley de Financiamiento, aprobada en diciembre, dejará un saldo neto negativo en los recaudos tributarios, es generalizada.

Como si lo anterior fuera poco, hay grandes temas sin resolver. Un texto reciente de Anif usó la figura del malabarista para señalar cómo diferentes administraciones tratan de manejar cuatro temas puntuales, que siguen en el aire. Uno es el peso de las pensiones, otro es el déficit del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles, uno más el faltante estructural de la salud y el último son las brechas entre lo que recoge la Dian y lo que le queda, después de devolverles a los contribuyentes sus respectivos saldos a favor.

Ninguno de esos problemas va a ser objeto de una solución estructural pronto. Debido a ello, el Ministerio de Hacienda tendrá que hacer todavía más esfuerzos para preservar un equilibrio a todas luces frágil. Si no lo logra, la calma chicha será reemplazada por vientos huracanados.

Ricardo Ávila Pinto 
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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