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Ricardo Ávila
Editorial

El aire es lo primero

Lo sucedido en Bogotá con la contaminación reitera que la elevada edad promedio del parque automotor de carga, es un asunto sin solución. 

Ricardo Ávila
Exdirector de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
febrero 21 de 2019
2019-02-21 09:01 p.m.
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El recuerdo de la emergencia comienza a quedar atrás, a medida que avanzan los días. Sin embargo, no hay duda de que para millones de bogotanos que se declararon afectados por la decisión de la Alcaldía de la ciudad, en el sentido de restringir la circulación de vehículos durante varias jornadas, el campanazo de alerta sonó fuerte y claro. Ahora la calidad del aire se suma a la lista de aquellos temas que ganan preponderancia en la lista de prioridades de los habitantes de la urbe.

El motivo es conocido. Según los sensores instalados en distintos puntos de la metrópoli, la cantidad de partículas por millón superó con creces los límites ideales y pasó de amarillo a naranja durante más de 48 horas. Las condiciones meteorológicas en La Sabana y los incendios forestales en el área de los llanos, contribuyeron a disparar las alarmas, por lo cual el retorno de las lluvias sirvió para que las medidas de choque duraran menos de lo previsto.

Lo anterior no quiere decir que se pueden bajar los brazos. A fin de cuentas, hay casi 2,4 millones de automotores de todo tipo matriculados en Bogotá, que emiten gases contaminantes. De ese total, la mitad son automóviles particulares, a lo cual hay que agregar 600.000 camperos y camionetas, 52.000 taxis, 28.000 buses, busetas y microbuses, y unos 20.000 camiones. Tampoco se pueden olvidar 470.000 motos, buena parte de ellas de dos tiempos.

La descripción es válida porque las fuentes móviles son responsables del 53 por ciento del material particulado que se genera cada día. Debido a ello, las políticas encaminadas a mejorar las cosas requieren concentrarse en este capítulo, más allá de que la industria merezca estar igualmente en el radar de las entidades responsables de cuidar la salubridad pública.

Cruzarse de brazos no es una opción. Más allá de los remedios puntuales, es obligatorio concentrarse en estrategias de carácter estructural, tal como lo hacen aquellos lugares que experimentan problemas parecidos o peores. Los Ángeles, Ciudad de México o Madrid pueden dar lecciones sobre lo que funciona y lo que no. A nivel local, el ejemplo de Medellín, que por su geografía es más propensa a tener ‘días rojos’, es clave, pues la capital de Antioquia tomó el toro por los cuernos.

Para comenzar, los expertos aconsejan elevar el perfil del tema con el propósito de concientizar a la ciudadanía. Así hayan confluido eventos atípicos es muy probable que si el parque automotor de la capital sigue subiendo, el fenómeno volverá a ocurrir. Aparte de promover el uso de bicicletas, el teletrabajo o compartir el carro, vale la pena instalar más estaciones de monitoreo y reportar sus resultados en tiempo real.

Por otra parte, el país entero está en mora de dar un debate abierto sobre la obsolescencia del parque automotor a lo ancho del territorio. En el caso de los camiones y volquetas, el Banco Mundial sostiene que contamos con la segunda flota más antigua del hemisferio, con una edad promedio superior a los 25 años, solo superada por la de Nicaragua. Y las unidades que se dedican al transporte urbano de pasajeros no parecen estar muy atrás.

Es un verdadero misterio cómo las ‘chimeneas rodantes’ que se ven por las calles logran aprobar la revisión técnico mecánica que establecen las normas. Ello obliga a los gobernantes locales a usar la mano dura con el fin de restringir la movilidad, partiendo del año de matrícula. Ese es un primer paso que debe complementarse con mayores exigencias para buses y taxis, a sabiendas de que la chatarrización opera mal y no es una solución efectiva.

Sin duda, habrá quejas de los afectados, pero una buena campaña de comunicación es clave para lograr el respaldo de la opinión. A fin de cuentas, respirar bien es algo innegociable y si Colombia no se pellizca a tiempo, corre el peligro de reaccionar cuando sea tarde.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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