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Ricardo Ávila
Editorial

El riesgo de un pisotón

Todo apunta a que la guerra comercial que impulsa Trump seguirá, algo que eleva el peligro de que Colombia sea ejemplo de daño colateral. 

Ricardo Ávila
Exdirector de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
febrero 20 de 2019
2019-02-20 08:09 p.m.
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A primera vista, la guerra comercial que desató el gobierno del presidente Donald Trump con China, empezando por el ramo siderúrgico, y la que ya se insinúa en la actividad automotriz y de autopartes con la Unión Europea y Japón, poco tiene por qué afectar al sector productivo colombiano. Esta apreciación es incorrecta, pues las medidas proteccionistas de Estados Unidos ocasionarían un enorme impacto en el direccionamiento de los flujos internacionales del intercambio de bienes y en el ritmo de la actividad económica mundial, ambos con impacto negativo sobre esta parte del globo.

Los aranceles estadounidenses que golpean los productos chinos reducen las exportaciones de dicho país, dando lugar a una sobreoferta que disminuye los precios de múltiples artículos, en la medida en que buscan otros mercados. Esto ya se observó con el acero, que bajó en 30 por ciento el último año, afectando negativamente la competitividad de la industria siderúrgica nacional.

Y, adicionalmente, como para el Tío Sam la determinación requería ser adoptada de manera general para garantizar su efectividad, esta terminó afectando a terceros que no tenían velas en este entierro, al ser cobijados por el castigo, como fue el caso de Colombia. Más allá de que nuestros números se vieran pequeños, debimos pagar parte de los platos rotos. Así, a pesar de ser jugadores de orden menor, nos convertimos en daño colateral.

Pero los impactos de las hostilidades entre las principales potencias van más allá. El crecimiento proyectado de China para el 2019 se acerca a 6 por ciento, el menor en años. Por otra parte, el Fondo Monetario Internacional redujo sus estimativos de expansión de la economía mundial, que crecería solo 3,5 por ciento en el presente calendario. Esto, inmediatamente, se ve reflejado en una menor expansión del comercio mundial y, en particular, afecta negativamente los precios de los productos básicos. Aunque no es el único factor, ello sirve para entender la causa de que el petróleo luche para alcanzar un valor de 65 dólares por barril. Cada dólar de reducción permanente en la cotización del crudo le cuesta al fisco colombiano 400.000 millones de pesos anuales y los ingresos esperados de divisas se reducen en 250 millones de dólares. Y esto sin incluir la menor inversión extranjera directa en el sector de hidrocarburos.

A todo lo anterior se suma el acelerado debilitamiento del multilateralismo y la progresiva parálisis de la Organización Mundial de Comercio (OMC), que actúa como administradora de los acuerdos logrados en la Ronda Uruguay y sus posteriores desarrollos. De manera creciente, Washington le reclama a Pekín por los subsidios encubiertos a su industria, alegatos de infracciones a la propiedad intelectual vía espionaje industrial y distorsiones causadas por las empresas estatales al otro lado del Océano Pacífico.

Como si eso no fuera suficiente, dicho contencioso terminó potenciando conflictos adicionales de vieja data de Estados Unidos con otros miembros de la OMC, como la jurisprudencia obligatoria que adoptó el Órgano de Apelaciones ante vacios normativos en los acuerdos, el trato especial y diferenciado para los países en desarrollo sin mecanismos de graduación, y el incumplimiento en la obligación de notificar medidas que perjudican el comercio, algo que afecta la trasparencia de todo el sistema multilateral.

El lío es que la parálisis en la Organización y la intensificación de una guerra comercial entre las grandes economías, afecta ante todo a los países medianos y pequeños que dependen del intercambio de bienes en un entorno de seguridad jurídica . Por ello, es pertinente volver a recordar el dicho: ‘cuando los elefantes se pelean, quienes más sufren son las hormigas que pisa’. Y ese riesgo aumenta para nosotros.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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