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Francisco Miranda Hamburger
Editorial

La fotografía del descontento

La desconexión entre el desempeño de la economía y la percepción ciudadana sobre ella es preocupante.

Francisco Miranda Hamburger
Director de Portafolio
POR:
Francisco Miranda Hamburger
noviembre 11 de 2019
2019-11-11 03:53 p.m.
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Colombia no se ha podido liberar del pesimismo generalizado. Los resultados de la más reciente encuesta Gallup ratifican que el estado de ánimo del país es crítico. Siete de cada diez compatriotas cree que las cosas están empeorando y una proporción similar tiene una imagen desfavorable de la gestión del presidente Iván Duque.

Más aún, las percepciones de los colombianos que habitan las cinco grandes ciudades en temas económicos reflejan una realidad muy alejada de los datos e indicadores oficiales. Mientras la economía colombiana se destaca dentro del escenario latinoamericano por sus positivas perspectivas de crecimiento para este año y el siguiente, el 77 por ciento de los encuestados cree que la situación económica está empeorando.

De hecho, en los 15 meses de gobierno de Iván Duque el PIB ha retomado una senda de crecimiento dinámico. No obstante, en ese mismo período de tiempo el porcentaje de colombianos que siente el rumbo económico con pesimismo ha subido 13 puntos porcentuales.

Y, al mismo tiempo, el 55 por ciento de los encuestados está satisfecho con su estándar de vida: una proporción que se ha mantenido alrededor de ese rango por los últimos ocho años.

Si miramos las cifras, Colombia es hoy un ejemplo para destacar en nuestro barrio convulsionado. De acuerdo a las proyecciones de varias organizaciones internacionales la economía nacional no sólo será de las pocas que avanzará con respecto al año anterior, sino que también liderará el crecimiento a pesar de un entorno global complejo.
La mayoría de sectores de la economía muestran dinamismo, así como el consumo de los hogares y la inversión. Esta semana el Dane publicará el dato del crecimiento del PIB para el tercer semestre que podría superar el 3 por ciento.

Si bien el pesimismo permanente que refleja la encuesta Gallup no se compadece con los datos reales de la dinámica económica bajo Duque, hay una excepción: el mercado laboral.

Las mediciones de opinión pública están capturando el creciente desespero por la falta de trabajo. El 88 por ciento de los colombianos creen que el desempleo está empeorando: el porcentaje más alto en 11 años y medio que se ha medido este tema. La destrucción de puestos está impidiendo que las otras buenas noticias lleguen al oído de los ciudadanos.

Aunque el desempeño económico del país no amerite la visión sombría de la mayoría de los ciudadanos, la disparada del desempleo impacta negativamente el día a día de hogares y familias.

A lo anterior se suman dos factores: uno externo y otro interno. El externo son las manifestaciones que se han venido presentando en países como Ecuador, Chile y Bolivia. Aunque por diferentes motivos, las protestas, especialmente las chilenas que tienen raíces económicas y de críticas al modelo, podrían generar un efecto contagio en el país.

El factor interno son las dificultades políticas que de tiempo atrás ha venido enfrentando el gobierno Duque. La caída del ministro de Defensa, que debilita la política de seguridad del Gobierno, y la convocatoria de la oposición a un paro alrededor del rechazo a cambios pensionales y laborales para el próximo 21 de noviembre son, al mismo tiempo, alimento y consecuencia del ambiente de pesimismo colectivo y de la desfavorabilidad presidencial. Ya están circulando preocupantes videos por redes sociales invitando a la protesta violenta.

La encuesta Gallup nos provee una fotografía instantánea del descontento. La desconexión entre las positivas perspectivas económicas y el estado de ánimo de la opinión es inocultable y merece la atención inmediata de la Casa de Nariño. El descontento existe y, después de reconocerlo, el presidente Duque debería complementar su buen manejo económico con iniciativas que apunten a mitigarlo, empezando por el desempleo.

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