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Ricardo Ávila
Editorial

La ausente luna de miel

El respaldo que le da la opinión a Iván Duque es el más bajo en el arranque de cualquier gobierno, al menos en el pasado cuarto de siglo. 

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
agosto 29 de 2018
2018-08-29 08:53 p.m.
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Cuando en la medición de junio pasado el Gallup Poll mostró un quiebre en el talante pesimista de los colombianos, por cuenta del avance de aquellos que creían que las cosas en el país estaban mejorando, más de un observador expresó su deseo de que en el siguiente reporte dicho repunte se consolidaría. Tales esperanzas quedaron pospuestas de manera indefinida este miércoles, después de que se conocieron los resultados, correspondientes a agosto, de la conocida encuesta que se aplica desde hace un cuarto de siglo.

Y es que según el sondeo que consulta la opinión de los habitantes en las cinco capitales más grandes, aquellos que ven el vaso medio vacío y no medio lleno volvieron a aumentar. En concreto, quienes consideran que vamos por mal camino subieron al 59 por ciento del total, mientras las calificaciones positivas bajaron a 23 por ciento. En comparación con el resultado de dos meses atrás, el deterioro neto es de 17 puntos porcentuales.

La causa no es una sola. La ciudadanía señala que la corrupción es nuestro principal problema, aparte de que la percepción en torno al orden público y la seguridad viene en reversa. Para citar un caso concreto, la impresión preponderante es que la situación con la guerrilla da marcha atrás, mientras que el narcotráfico se ve como un reto que va de mal en peor.

Es verdad que en algunos casos las cifras no son tan ácidas como en las épocas más difíciles de la administración de Juan Manuel Santos. Sin embargo, la oleada de optimismo que usualmente acompaña el comienzo de un gobierno brilla en este caso por su ausencia. Para decirlo de manera coloquial, Iván Duque arranca su cuatrienio en subida y con un saldo muy bajo en la cuenta corriente de la aprobación a su gestión.

No hay duda de que las comparaciones son odiosas, pero tampoco hay que dejar de hacerlas. Ernesto Samper inició su mandato en 1996 con 69 por ciento de favorabilidad, Andrés Pastrana llegó a 43 por ciento en 1990, Álvaro Uribe consiguió 75 y 70 por ciento en los inicios de su primer y segundo periodo, respectivamente, mientras que Santos estuvo en 82 y 42 por ciento, en el 2010 y el 2014. A la luz de esas cifras, el 40 por ciento de respaldo que recibe Duque es, por decir lo menos, inquietante.

Son varias las tesis que se pueden esbozar para explicar tales guarismos. Una es que la polarización continúa, debido a lo cual existe una gran proporción de personas que de entrada le dan una nota baja al Presidente. Otra es que el contraste de los discursos del pasado 7 de agosto dejó al actual inquilino de la Casa de Nariño en el limbo: los partidarios del Centro Democrático rechazaron su ánimo conciliador y sus posturas más afines con el meridiano del espectro ideológico que con la derecha. A su vez, quienes no votaron por él no le creen y piensan que es una especie de lobo con piel de oveja.

Sea como sea, la foto revelada ayer es una mala noticia para el gobierno. El motivo es que el margen de maniobra a la hora de sacar adelante reformas impopulares es mínimo, algo de lo cual tomará nota el Congreso. Más de un parlamentario estará interesado en irse en contra de los proyectos de ley que presente la administración, pues no solo el costo será bajo sino que hay la oportunidad de sacarse el clavo ante la promesa de que no habrá más mermelada.

No menos preocupante es que los interesados en pescar en río revuelto querrán aprovecharse de la situación. Más de uno buscará impulsar la protesta social, sobre todo si piensa que la cabeza del Ejecutivo es débil, por lo cual este debería prepararse para que no lo encuentren con la guardia abajo.

Revertir las percepciones es posible. Es en las crisis que se conoce el verdadero talante de los mandatarios. Si Iván Duque desea aumentar su popularidad y convencer a los escépticos de que tiene la mano firme en la rienda del potro que cabalga, deberá saberlas sortear con éxito. Y ese momento no está lejos.

ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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