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Ricardo Ávila
Editorial

La confianza, el gran lunar

La principal lección del año que termina es que el ánimo del país pesó de manera determinante en la evolución del consumo y la inversión. 

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
diciembre 17 de 2017
2017-12-17 01:03 p.m.
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La noticia según la cual tanto la industria como el comercio volvieron a mostrar cifras negativas en las mediciones de octubre, confirma los temores sobre el comportamiento de una economía que sigue sin levantar cabeza. Es verdad que los ritmos de caída en la producción de manufacturas y en las ventas son ahora menores que antes, pero ese es un consuelo menor frente a la expectativas de que las cosas iban a evolucionar de menos a más.

Con razón, el Banco de la República señaló hace poco que el crecimiento del PIB en el cuarto trimestre del 2017, posiblemente, sea inferior al del tercero. Aunque la cifra solo se conocerá una vez arranque el próximo año, hasta los más optimistas reconocen que las cosas sencillamente no se dieron en la presente oportunidad y que ahora vale la pena concentrarse en lo que viene.

Sin embargo, vale la pena sacar lecciones sobre lo que pudo ser y no fue. El motivo es que independientemente de la temporada electoral los desafíos siguen ahí, por lo cual, tanto el equipo que se va como el que llega tienen la responsabilidad de enderezar las cargas. De lo contrario, seguiremos por el carril lento, lo que eleva de manera sustancial la probabilidad de que los deterioros en el mercado de trabajo, que se notan en un aumento importante de la población desocupada, sigan en alza.

Vale la pena recordar que hace doce meses las proyecciones de los expertos señalaban que la economía colombiana mostraría una expansión cercana al 2,5 por ciento. La impresión es que la reforma tributaria, que en ese momento se había cocinado en el Congreso, despejaba el frente fiscal, mientras que el viento a favor de la menor inflación, los mayores precios del petróleo y el auge de la infraestructura serían suficientes para conseguir un desempeño aceptable, dadas las circunstancias.

Si bien algunos cálculos no resultaron –como sucedió con las cotizaciones del crudo, que subieron solo hasta la parte final del año–, en otros casos se lograron avances. La menor pendiente de la carestía permitió que el Banco de la República recortara la tasa de interés que les cobra a las instituciones financieras por darles liquidez temporal.

No obstante, el alivio fue insuficiente para contrarrestar la que solo podría describirse como una avalancha de pesimismo. El Índice de Confianza del Consumidor, registrado en enero, llegó a su punto más bajo en la historia de la serie que comenzó a elaborarse a principios de siglo.

El aumento de tres puntos porcentuales en la tarifa del IVA tuvo mucho que ver en lo sucedido, pero no fue el único elemento. Los escándalos de corrupción afectaron la credibilidad en líderes e instituciones, mientras que la polarización en torno a la implementación de los acuerdos con las Farc confundió a la opinión, una parte de la cual cree aún que existe un riesgo real de que el país abrace el ‘castrochavismo’.

Si bien a lo largo de la historia hemos tenido momentos en los que las nubes oscuras han golpeado con fuerza la demanda de los hogares y el ánimo de invertir de los empresarios, el impacto en esta ocasión fue notable. A pesar de las señales de alerta, el Gobierno no logró revertir la oleada de pesimismo y esfuerzos como el de Colombia Repunta cayeron rápidamente en el olvido. Uno de los motivos es que la locomotora de las obras viales no ganó la velocidad anhelada, pues el coletazo del escándalo de Odebrecht evitó los cierres financieros de numerosos proyectos.

Así las cosas, recuperar la confianza es condición indispensable para que mejoren las cifras de crecimiento. Los factores objetivos pesaron mucho en un año que no fue bueno, pero los subjetivos influyeron más. Cualquier esfuerzo de recuperación debe enfocarse en convencer a la ciudadanía de que, a pesar de todo, la de Colombia es una apuesta que vale la pena.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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