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Ricardo Ávila
Editorial

La revolución que importa

La visita de Iván Duque a las empresas emblemáticas del mundo de la tecnología, debe venir acompañada de mejores reglas de juego en Colombia. 

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
mayo 09 de 2019
2019-05-09 09:46 p.m.
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Los apasionados de la historia de la tecnología recuerdan que a finales de los años cincuenta del siglo pasado, un científico estadounidense trabajó en mejorar la velocidad de los transistores, por entonces omnipresentes en aparatos como radios y televisores. En lugar de usar germanio, el inventor se empeñó en el silicio, una idea que acabaría siendo usada por dos de los ingenieros con los que laboró, quienes luego fundarían a Intel.

Todo ello sucedió en la zona sur de la bahía de San Francisco, que vio nacer hace medio siglo a múltiples fábricas de semiconductores basados en el mismo material, el segundo elemento más abundante en la Tierra después del oxígeno. Ese fue el origen del término Silicon Valley, cuya rutina se vio alterada esta semana por la caravana de vehículos que transportó al presidente Iván Duque y a su comitiva, que atravesó poblaciones como Cupertino, Palo Alto o San José.

El motivo de la cita del mandatario, que este jueves se desplazó a Seattle en el segundo día de su corta gira, fue visitar algunas de las empresas emblemáticas de la llamada ‘cuarta revolución industrial’. Las sedes de las cuatro compañías de mayor valoración en los mercados de valores del mundo –Apple, Amazon, Microsoft y Google– sirvieron de escenario para destacar la agenda de un gobierno que ha hecho de la economía naranja una de sus apuestas centrales.

Aparte de compromisos de inversión en instalaciones y convenios de cooperación referidos a programas de la agenda pública –con énfasis en la educación–, también se destacó la presencia de un puñado de jóvenes empresarios colombianos. Casos como el de Kiwi, que opera un contingente de 24 robots que hacen entregas a domicilio para los estudiantes de la conocida Universidad de Berkeley, comprueban que hay iniciativas pioneras, impulsadas por profesionales formados en universidades de Bogotá u otras capitales.

Haber agitado el tricolor nacional en los lugares que dieron origen a algunos de los cambios más vertiginosos experimentados por la humanidad, es una decisión correcta. Las reuniones con inversionistas que proveen fondos de capital de riesgo sirven para elevar el perfil de un país que es el tercero en América Latina, después de Brasil y México, en número de emprendimientos individuales asociados a la tecnología.

Será necesario esperar antes de saber si las semillas sembradas acabarán germinando. En el entretanto, hay proyectos grandes en marcha, como la construcción de parques de almacenamiento de datos –más conocidos como Data Centers– o contratación de especialistas en servicio al cliente. Las posibilidades de hacer más van desde ‘fábricas’ de aplicaciones, hasta videojuegos, desarrollos a la medida del cliente o ciberseguridad, entre muchas opciones.

Un elemento fundamental de la estrategia es la reciente apertura del centro para la cuarta revolución industrial, con sede en Medellín. Contar con profesionales que se van a concentrar inicialmente en el potencial de blockchain o el internet de las cosas, fortalece un ecosistema que merece todo el apoyo.

En ese propósito es clave modernizar las reglas de juego, muchas de las cuales fueron escritas para una realidad que ya no existe. Debido a ello, el proyecto de ley relacionado con las tecnologías de información y comunicaciones es crucial, pues les enviaría las señales correctas a los inversionistas de distintos segmentos, con el fin de mejorar la infraestructura y cerrar la brecha digital.

No hay que olvidar que unos 20 millones de colombianos siguen sin acceso a banda ancha, lo cual hace más notoria la inequidad y condena al atraso a comunidades enteras que representan casi la mitad de la población. Convertir en realidad las posibilidades de la economía naranja pasa porque el Congreso complete la tarea que tiene pendiente.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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