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Ricardo Ávila
Editorial

Lecciones venidas del sur

La crisis por la que atraviesa Argentina no solo se debe a un cambio en el plano global, sino también a no haber hecho los correctivos a tiempo. 

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
septiembre 05 de 2018
2018-09-05 08:55 p.m.
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Que la tasa representativa del mercado fijada para este jueves sea de 3.100 pesos por dólar, tiene nervioso a más de uno. Y no es para menos. En un entorno caracterizado por una creciente turbulencia de las economías emergentes, la inquietud sobre las perspectivas en materia cambiaria está en el orden del día.

La depreciación de la moneda colombiana tiene varias causas, algunas conocidas desde hace meses. La más importante es la reversión de la política monetaria de Estados Unidos. Después de casi diez años de bajos intereses, la Reserva Federal ha ido subiéndolos gradualmente en respuesta a la aceleración del crecimiento y la inflación. Dicho incremento ha hecho que los capitales de corto plazo hayan empezado a salir hacia el hemisferio norte. La dinámica sube por la incertidumbre acerca de los alcances que podría tener una profundización de la guerra comercial casada por la administración Trump contra varios de sus socios.

A lo anterior se suman las sorpresas. Pocos anticipaban que la crisis de Argentina se recrudeciera de manera tan profunda como lo ha hecho en los últimos días. Aunque ayer la jornada se caracterizó por una relativa calma, los interrogantes siguen presentes.

Las raíces del problema son conocidas. Mauricio Macri heredó del gobierno de Cristina Fernández una economía descuadernada, con grandes desequilibrios en los frentes fiscal y externo, y una desaceleración productiva. Ese perfil no difiere mucho del de otros países latinoamericanos que sufrieron la caída de sus exportaciones, incluida Colombia. Sin embargo, a diferencia de lo sucedido por estos lares, allá las autoridades no mostraron una clara voluntad de hacer los ajustes respectivos.

El resultado es que los inversionistas tomaron nota y apostaron en contra de la moneda local, dando origen a una espiral de devaluación e inflación. En cuestión de meses, el dólar duplicó su cotización y los precios se ubicaron por encima del 30 por ciento anual. Debido a esa circunstancia, las autoridades elevaron las tasas de interés de 45 por ciento a 60 por ciento anual para tratar de controlar la situación, lo que está llevando a la economía a un estancamiento.

Cuando se declaró la primera emergencia en mayo, Buenos Aires tocó las puertas del FMI, con la esperanza de restablecer la confianza. Aunque el monto del crédito negociado fue sustancial –50.000 millones de dólares–, acabó siendo considerado insuficiente. Por eso no es raro que los anuncios de esta semana hayan sido mucho más drásticos: reducir a cero el déficit primario (sin el servicio de la deuda) en el 2019, algo que pasa por eliminar 13 ministerios, recortar los subsidios a los servicios públicos, ajustar la inversión en infraestructura y aplicar un impuesto a las exportaciones.

Mientras al sur se hacen esfuerzos para detener el desangre, la crisis argentina deja dos reflexiones importantes para Colombia. La primera es que la situación financiera global está cada vez más apretada y los desequilibrios macroeconómicos que hace años pasaban inadvertidos, hoy pueden ser desastrosos. De hecho, la depreciación del peso aquí habría sido mucho más importante en las últimas semanas si no hubiera subido el petróleo. En ese sentido, son bienvenidas las noticias de que en el primer semestre se redujo más el desequilibrio externo del país y aumentó la inversión extranjera.

Lo segundo tiene que ver con la economía política de los ciclos presidenciales: cuando llegó al poder, Mauricio Macri se tomó a la ligera la necesidad de hacer un ajuste fiscal significativo, y dos años y medio después debió acudir a medidas de urgencia. La lección es que un nuevo gobierno debe aprovechar sus primeros días para agarrar el toro del ajuste fiscal por los cuernos, sin esperar a que una potencial recuperación le cuadre las cuentas.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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