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Francisco Miranda Hamburger
Editorial

Llegan las bazucas fiscales

EE. UU. y Europa le apuestan a billonarios paquetes de estímulos para proteger empleos y empresas de los impactos de la pandemia. 

Francisco Miranda Hamburger
Director de Portafolio
POR:
Francisco Miranda Hamburger
marzo 17 de 2020
2020-03-17 10:39 p.m.
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La pandemia del coronavirus covid-19 está generando globalmente una doble crisis: la de salud pública -al propagarse el contagio a casi 200 mil personas en el mundo- y la económica porque la lucha contra el virus desata severos choques en la demanda y en la oferta.

Los gobiernos, los bancos centrales y los organismos multilaterales enfrentan actualmente una sin salida. Para proteger la salud de las personas mediante la prevención, la detección y el tratamiento, se requieren medidas de distanciamiento social y de restricciones de movilidad con un oneroso impacto en las economías.

Los estados alrededor del planeta luchan por combinar la fórmula perfecta que equilibre ambas urgencias, la de contener la pandemia en los respectivos territorios y la de blindar la actividad productiva.

La necesidad de balancear las respuestas a las dos crisis económica y de salud pública ha venido disparando una falsa disyuntiva, particularmente dentro de la opinión en Colombia.

La salud pública y la economía no son contradictorias, ni para fortalecer una se necesita golpear la otra. O lo que es peor, para supuestamente proteger intereses económicos entonces no se toman decisiones de salud. Esta es una idea peligrosa que no se debe dejar crecer.

La economía es de todos los colombianos, no solo de las grandes empresas o de los más pudientes de la sociedad. Esa economía, que hoy muchos atacan, es la que genera empleos, muchos informales es cierto, que sostienen las actividades productivas y brindan ingresos a los hogares.

Negocios de todos los tamaños de los más variados sectores económicos como turismo, entretenimiento, educación, cultura, restaurantes y transporte aéreo sufren hoy una seria amenaza a su supervivencia ya que sus ingresos están reducidos o cercanos a cero.

Estas empresas, estos empleos y estos hogares, no solo en Colombia sino en todo el mundo, necesitan ayuda.

Por esa razón se activaron ayer multibillonarios paquetes de estímulos fiscales alrededor del mundo. La Casa Blanca, por ejemplo, cambió su postura inicial y desplegaría un conjunto de medidas de 1.200 billones de dólares que incluiría girarle un cheque a cada estadounidense.

En el Reino Unido la ayuda fiscal sería de 330 mil millones de libras en créditos de emergencia para las empresas en crisis. El gobierno francés anunció 300 mil millones de euros en créditos blandos mientras que España gastará otros 100 mil millones. Los países de la Eurozona girarán a sus economías más de mil millones de euros.

Es decir, estos gobiernos están activando verdaderas “bazucas” fiscales para inundar de recursos y de liquidez las empresas, los hogares y los bancos para que soporten el impacto de no producir, no vender, no trabajar y no generar ingresos en la coyuntura.

Tras haber disparado las baterías monetarias de los bancos centrales más poderosos del mundo sin haber aliviado el nerviosismo de los inversionistas, es el turno de los paquetes de salvamento fiscal de los gobiernos.

Colombia no puede ser la excepción, guardadas sus limitaciones presupuestales. La Casa de Nariño ya ha empezado a tomar algunas medidas en esa dirección como el aplazamiento en el calendario tributario y una línea de ayuda para el sector turismo y aerolíneas.

No obstante, hacen falta muchas más. Los hogares más vulnerables necesitan que sus ingresos no desaparezcan mediante transferencias monetarias. Las empresas necesitan un alivio en sus distintas cargas tributarias y la posibilidad de mejores condiciones sobre sus deudas y créditos.

Las recetas tradicionales deben actualizarse en esta crisis sin precedentes. A pesar del poco margen, el Gobierno debe activar su bazuca.

Francisco Miranda Hamburger
framir@portafolio.co
Twitter: @pachomiranda

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