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Francisco Miranda Hamburger
Editorial

Nobel antipobreza

Que este año el Premio se otorgue a tres economistas que estudian cómo combatir la pobreza con más efectividad es un mensaje contundente. 

Francisco Miranda Hamburger
Director de Portafolio
POR:
Francisco Miranda Hamburger
octubre 14 de 2019
2019-10-14 07:54 p.m.
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Este lunes, la Academia Sueca de Ciencias otorgó el Premio Nobel de Economía 2019 a Esther Duflo, Abhijit Banerjee y Michael Kremer por sus trabajos sobre la reducción de la pobreza en el mundo.

Este trío de economistas ha liderado una destacada transformación en el abordaje no solo de cómo se estudia y analiza la pobreza, sino también de cómo se diseñan estrategias para combatirla que efectivamente funcionen.

La Academia reconoce el aporte que los galardonados de este año han realizado al campo de la economía del desarrollo mediante una aproximación experimental.

A través de experimentos controlados, los nuevos Premio Nobel han podido probar, en países como Kenia e India, el funcionamiento y efectividad de iniciativas antipobreza como brindar más textos escolares o subsidiar medicinas para la salud de los niños.

El reconomiento a Duflo, Banerjee y Kremer cierra un ciclo sobre los estudios de la economía de la pobreza que arrancó con el Nobel para Amartya Sen en 1998 y siguió con el de Angus Deaton en 2015.

Estos tres Premio Nobel en 20 años recogen el cuerpo teórico con Sen, la medición y el análisis microeconómico con Deaton y la metodología para la evaluación sistemática de las soluciones de pobreza con los ganadores de 2019.

Otro aspecto a destacar en la escogencia de la Academia para este año es precisamente el reconocimiento al diseño, implementación y evaluación de la amplia gama de iniciativas que luchan contra la pobreza. La generación de experimentos controlados parte de la premisa de que no existe una fórmula mágica única para sacar a las personas de la condición de pobreza.

En vez de ese gran “secreto” para que los países pobres se embarquen en una senda de desarrollo, los premiados le apuestan a un enfoque de cambios incrementales, que sus críticos llaman “modestos”.

El gran aporte del trío de ganadores se basa, entre otros aspectos, en ese camino metodológico que permita responder preguntas claves sobre cómo diseñar los programas antipobreza y cómo saber si están funcionando. Microcréditos, subsidios a la atención en salud, mentores y profesores para las escuelas pobres o microfinanzas para el emprendimiento en los sectores vulnerables se cuentan dentro de las múltiples iniciativas que hoy despliegan millones de ejecutores ene l mundo en desarrollo y han sido objeto de estudio de los Premio Nobel.

Esther Duflo se destaca además por ser la segunda mujer en ganar el Premio Nobel de Economía después de Elinor Ostrom y en ser la persona más joven en recibir el galardón: 47 años.

Cada año, con la selección del Nobel, la Academia Sueca no solo premia a unos investigadores destacados, sino también mueve los reflectores del mundo que no es experto en economía hacia escuelas y campos de esta ciencia social.

Que en este 2019 tan respetado reconocimiento vaya a tres economistas que estudian cómo combatir más efectivamente la pobreza es un mensaje contundente a la economía global.

En años recientes los logros contra la pobreza, en especial la extrema, a nivel global han sido positivos. No obstante, los ritmos en que el mundo está sacando personas de esa condición están disminuyendo.

Por ejemplo, en América Latina desde 2015 la tendencia positiva de reducción de los pobres se ha frenado y esto debe disparar todas las alarmas. Colombia tampoco debe perder de vista la necesidad de diseñar y monitorear mejor nuestros esfuerzos e iniciativas antipobreza.

La erradicación de la pobreza en todas sus formas es al fin de cuentas el primero de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

Y una estrategia más efectiva en esta materia parte de una evaluación orientada a resolver problemas.

Francisco Miranda Hamburger
framir@portafolio.co
@pachomiranda

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